Polvo de Estrellas 20

Polvo de estrellas”

Drabble 20: Aprendiendo

La mañana del cambio fue graciosa para todos. Simone reía abiertamente cada vez que su hijo se daba con la cuchara en la cara por estar pendiente de los labios de Bill, esparciendo cereal por todo su rostro.

Bill sonreía sin parar por sentirse “sexy”, según las palabras de Tomi, y por darse cuenta de que este “cambio de look” sólo aumentaba la atención que conseguía del rastudo. Y Tom no paraba de babear por lo hermoso que se veía su adorable alien con esas ropas ajustadas, que parecían decirle que lo follara aquí y ahora.

Simone decidió que lo mejor sería salir a comprar algo de ropa para Bill y le habría encantado llevarlo, pero Tom insistió que aún no era apropiado, y que aprovecharían el tiempo practicando sus ejercicios para fortalecer sus piernas. Aunque internamente, el rastudo quería volver a acariciar la piel de porcelana de su gemelo y tratar de avanzar en sus acercamientos íntimos, se sonrojó ante la idea.

Tomi, estás en otro mundo —Le dijo divertido el ahora pelinegro.

¿Eh?, no… —Se rió—. Es sólo que… —Se acercó por detrás y lo tomó de la cintura, besando su cuello, sacándole un gemido—. Te deseo tanto y más ahora que te ves tan mmmm, dan ganas de comerte —Lamió el lóbulo de Bill.

Aahhh… No Tomi, prometiste que me enseñarías a caminar —dijo apoyándose en la mesa, para girarse y enfrentar a su humano—, necesito caminar, significa “independencia” —Agregó como si lo hubiese leído en alguna revista de psicología infantil.

Bien —dijo el rastudo, besando tiernamente su nariz—, pero luego jugaremos tú y yo —Le abrazó y apretó su trasero, riendo ante el sonrojo de Bill.

Aquella mañana, estuvieron dado pequeños pasos. Tom instruyó a Bill a sostenerse de los muebles, cargando su peso en ellos, de esa forma el pelinegro podía moverse con cierta facilidad, pero no había muebles por toda la casa. Así que el segundo paso, era afirmarse de las murallas, eso era más complicado, porque el total del peso de su cuerpo debía estar en los pies y usar las paredes sólo de apoyo.

A pesar de todo, el avance fue increíble, ya a la llegada de Simone, Bill podía moverse por la casa, aunque las escaleras las subía sentado, todos reían ante esta nueva forma de trasladarse, sin embargo, por todo lo extraño que esta situación pudiera parecer, tanto Tom como su madre, estaban complacidos por tener a Bill con ellos, era como tener un bebé, que estaba aprendiendo, quería verlo todo, sentirlo todo y muchas veces Simone debía quitarle los cuchillos por miedo a que fuera a lastimarse.

&

Después de una semana en la Tierra, el pelinegro se podía mover con total facilidad y podía cumplir las funciones básicas de los seres humanos sin problemas. Podía comer utilizando los cubiertos, podía controlar sus cambios fisiológicos sin asustarse y veía televisión. Todo iba muy bien, hasta…

Necesito un ordenador —Exigió Bill una tarde, al escuchar a Tom tocar la guitarra.

¿En serio? —preguntó el rastudo, restándole importancia.

Tom tenía temor de que ese encuentro con la tecnología fuera a alterar a su hermoso alien, ya le había permitido ver caricaturas en televisión, pero no le dejaba usar el control remoto, para que no viera las noticias y reconociera que la involución de los terrícolas era peor de lo que pudiera imaginar.

Sí Tomi, debo aprender.

Pero ya sabes bastante —comentó el rastudo rasgando las cuerdas, tratando de evadir el tema, pero el pelinegro insistió.

Tienes una en el clóset, la vi sin querer hace dos días —comentó el moreno—. ¿Me la prestas?

Está bien —contestó Tom apretando los dientes, no quería ver lo que ocurriría ahora. Se puso de pie y cogió su laptop, entregándosela a un curioso pelinegro—. ¿Sabes usarla?

Eso creo —comentó el pelinegro, rascándose la cabeza—, esto es primitivo, nosotros usamos cristales en el registro akásico para guardar nuestra información, no creo que esto sea tan complicado.

Mmm —Tom le entregó la laptop, la encendió y cuando la luz apareció en la pantalla, el rostro de Bill se relajó.

Sí, conozco este tipo de código, creo que le llaman “binario”. Gracias Tomi —Besó castamente sus labios y acomodó el aparato en sus piernas y comenzó a teclear.

Tom no sabía si lo que estaba haciendo era lo correcto o no, pero como ahora Bill estaría en su mundo, lo justo era que lo conociera, lo bueno y lo malo de él, así que siguió tocando su preciada guitarra, mientras el sonido de las teclas le acompañaba.

Continuará…

¿Qué encontrará Bill a través de la computadora? Oh, que pena, tal vez ya no quiera estar más en la Tierra. Bueno tendremos que esperar hasta el siguiente drabble.

Escritora del fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.