«Revoltoso» Fic Toll de MaryKaulitz
Capítulo 11
—En la pieza —respondió Tom. Gordon asintió y luego de besar la mejilla de su hijo subió las escaleras para buscar a su mujer.
Al poco rato bajaron ambos y comenzaron a hacer la pizza negándose a ser ayudados. Era lo menos que podían hacer por las compras que hicieron.
Media hora después estaban todos comiendo en el comedor.
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Natalie miró a su hermano hablar con Bill por webcam, suspiró antes de dirigirse a las escaleras.
—Buenas noches —dijo Natalie antes de perderse de vista.
—Chao —se despidió Tom.
— ¿Te vas? —preguntó Bill con un puchero. Tom rio.
—No, le decía a Natie —dijo Tom mirando a Bill a través de la pantalla.
Bill se encogió de hombros sonriendo.
— ¿Y? ¿Qué dices? —preguntó Bill alzando una ceja—. ¿Vienes el fin de semana a mi casa? Quiero que la conozcas. —Rio.
—Claro yo… —Fue interrumpido. Alguien gritaba afuera de la habitación de Bill.
— ¡Bill! ¡La cena esta lista! —La voz se escuchaba cada vez más cerca.
— ¡Ya comí! —Bill le devolvió el grito con la mirada fija en la puerta; como esperando que alguien entrara.
— ¿Dónde? —Se escuchó la voz amortiguada por la puerta.
—En casa de mi novio —dijo Bill volteándose a mirar a Tom con una sonrisa enorme.
— ¿Qué? —pregunto un señor elegantemente vestido, entrando estrepitosamente al cuarto.
—Papá, te presento a Tom —dijo Bill soltando una risita al ver la cara sorprendida de Tom—. Tom, él es mi padre. ¿No es lindo? —le preguntó sonriendo a su padre.
—Buenas, Tom —saludó el padre de Bill sonriendo educado—. Mi nombre es Jörg, y soy el padre de esa cosa. —Soltó una risita. Bill bufó.
—Como te dije, a veces es buena onda —dijo Bill encogiéndose de hombros.
Jörg sonrió orgullosamente—. Bueno, uno debe mantenerse siempre joven, y ¿qué mejor que juntarse con jóvenes?
—No lo sé, ¿las cremas para las arrugas? —preguntó Bill alzando una ceja. Jörg rodo los ojos.
— ¿Cómo lo soportas, eh? —dijo mirando a Tom, quien se alzó los hombros nervioso—. Bueno, los dejo hablar. Espero que venga pronto de visita, a Amelia le gustaría conocerlo —dijo. Le desordenó los cabellos a Bill y salió de la habitación sonriendo.
Su hijo se veía feliz.
—No me dijiste que era simpático —dijo Tom cuando Jörg ya no estaba a la vista.
—Una pequeña mentirita. —Bill rio. Tom sonrió.
&
Un par de semanas habían pasado, y, como todos los viernes, Tom salía temprano de la escuela así que en vez de esperar a Bill, tomo el autobús con Gustav.
Al entrar miró a su madre, extrañado; se supone que ella estaba buscando trabajo, no cocinando-lo-que-sea-que-este-cocinando.
—Hola… —saludó entrando a la cocina.
— ¡Tom! Llegaste temprano —dijo Simone luego de un pequeño sobresalto.
—Siempre llego a esta hora —dijo Tom frunciendo el ceño.
—Oh, es que no me he fijado en la hora —dijo riendo—. Estoy tan feliz, ¡conseguí trabajo! —dijo abrazando a su hijo efusivamente.
— ¿En serio? ¿Dónde? —pregunto Tom contento.
—En una empresa de modas, seré la secretaria del dueño —dijo moviendo las cejas. Tom rio.
—Genial, y ¿cómo lo conseguiste tan rápido? —preguntó confundido.
—El señor necesitaba urgentemente un secretario, específicamente hombre —comenzó a relatar.
—Eres mujer —dijo Tom como si Simone no lo supiera, su madre rodó los ojos.
—No interrumpas —pidió—. Yo igual fui a la entrevista y me pregunto por qué había renunciado al anterior si era un buen trabajo… —hizo una pausa.
— ¿Y…? —pregunto Tom, esperando que siguiera.
—Le conté lo que había pasado. —Tom la miró frunciendo el ceño—. No sé, mi instinto me decía que lo hiciera —comentó sonriendo—. E hice bien. Resulta que él quería un hombre porque le había pasado algo parecido. Su secretaria se le insinuaba demasiado, y dice él que está muy enamorado de su señora para engañarla de esa manera. —Los ojos de Simone brillaron—. Fue tan tierno hablando de su señora, que supe que fue el destino.
— ¿Eh? ¿Te enamoraste? —preguntó confundido—. ¡¿Y mi papá?! ¡Piensa en él, mamá! ¡Le destrozarás el corazón! —gritó abriendo los ojos.
— ¡Tom, cállate! —gritó por igual, Tom obedeció refunfuñando—. No me enamoré —aclaró, Tom solo alzo una ceja—. Fue el destino porque ambos amamos a nuestras parejas, y nos ha pasado algo parecido, ¡así que me aceptó sin importar que fuera mujer! —dijo alegremente.
—Tu último comentario sonó tan machista —dijo negando con la cabeza.
—Cállate y celebremos —dijo recordando su cosa-rara-en-el-horno.
— ¿Qué es? —preguntó Tom mirando la cosa extrañado.
—Pie de limón —dijo Simone orgullosa. Tom prefirió salir de la cocina.
Se escuchó un golpeteo en la puerta, Tom se acercó a abrir.
—Tom, abre —Se escuchó la voz de Natalie al otro lado. Tom dio media vuelta antes de tocar la puerta, su hermana podía abrir sola.
—Hola —Tom paró de caminar y se volteó. Parado frente a él había un joven rubio que aparentaba ser unos años mayor que Natalie. Tom sonrió al reconocerlo.
— ¡Tío Marcus! —gritó alegremente tirándose a los brazos del joven.
— ¿Cómo estas, pequeño? —preguntó Marcus a Tom.
—Bien, ¿tú? —preguntó separándose para mirarlo mejor—. Te ves bien, y ¡estás más alto! —Rio.
—Estoy bien, y gracias —dijo Marcus riendo.
— ¿Por qué no avisaste que venias? Te hubiera esperado con algo rico. —Se escuchó la voz de Simone.
—Era una sorpresa —dijo encogiendo los hombros—. La semana que viene no hay clases por… no lo sé, es algo de la universidad. Así que me dije, ¿por qué no visito a mi hermana favorita? —contó sonriendo.
—Le dices lo mismo a Anne —reclamó Simone en broma.
—Oh, celosa —dijo Marcus—. Eres mi hermana mayor favorita, la más vieja —Soltó una risotada.
Simone rodó los ojos—. Pasen a la sala, mejor. Estoy haciendo pie de limón.
— ¿Por qué? —pregunto Natalie recelosa.
— ¡Encontré trabajo! —dijo un poco-demasiado fuerte.
—Genial, eso es algo para festejar —dijo Marcus entrando a la sala—. ¿En qué trabajarás? —preguntó sentándose en el sillón.
—Secretaria —dijo Simone alzando los hombros. Marcus asintió.
—Genial —dijo Natalie sonriendo.
—Veré cuanto le falta al pie —avisó antes de perderse en la cocina.
—Entonces… ¿Qué me cuentas chiquito? —preguntó Marcus cuando Simone ya no estaba a la vista.
—Nada —dijo Tom encogiéndose de hombros.
—Ya conoció a Bill —dijo Natalie sonriendo. Tom abrió grande los ojos.
— ¿Qué? —preguntó Tom sorprendido.
—Es que venía saliendo de la escuela con él, y vi a Marcus esperándome. —Natalie miró a su tío—. Me dijo que me apurara, que quería sorprenderlos a ti y a mamá —añadió sonriendo.
— ¿Eso nada más? —preguntó Tom entrecerrando los ojos. Si no fuera algo importante Natalie no habría hablado de Bill.
—No —respondió Marcus divertido—. Tu novio se puso celoso —dijo riendo. Tom abrió los ojos enormemente y miro enojado a Natalie.
—Traidora —susurró Tom lo más bajo que pudo.
— ¡Yo no le dije nada! —Se defendió de inmediato—. No es mi culpa que Bill se haya puesto celoso y le gritara que tú eras de él… —Ahora Natalie comenzó a reír.
— ¿Por qué se puso celoso? —preguntó confundido. Ahora su tío lo sabía. Se sonrojó.
Marcus sonrió enternecido al ver su sonrojo.
—Fue mi culpa —acepto Marcus—. Puso mala cara cuando dije que te quería sorprender, y… quería ver qué pasaba si le insinuaba que quería tener algo contigo —admitió visiblemente avergonzado.
—No puede ser —dijo Tom golpeando su frente.
—Y ahí fue cuando gritó… “¡Tom es mío, intento de rubio mal formado, cuándo te vea cerca de él te cortaré las bolas!” o algo así… —Natalie sonrió.
—No sabía que… eras gay… —dijo Marcus en voz baja. Tom se sonrojó otra vez.
—Solo estamos saliendo —dijo Tom encogiéndose de hombros.
—Pues se ve que quiere algo más que salir —dijo Natalie sonriendo. Tom sonreía ensoñador.
—No es el único —dijo Tom finalizando la conversación.
—Por cierto, no le dijimos que Marcus es hermano de mamá, así que debe estar muy celoso —dijo Natalie sonriendo. Tom abrió los ojos grandemente.
— ¿Por qué no? —preguntó Tom confundido—. Pudiste decirle fácilmente —recriminó.
—No lo sé, ¡Marcus tuvo la culpa! Me estaba apurando —dijo Natalie no dispuesta a cargar con la culpa.
— ¡Mentirosa! Lo único que querías era divertirte un poco —dijo Marcus mirando a Natalie con el ceño fruncido—. Tom, Natalie no le dijo porque quería saber que decía Bill.
— ¿Y qué dijo? —preguntó Tom resignado.
Marcus se encogió de hombros—. Creo que algo de que iba a hablar contigo. No escuché muy bien, ya que llego un chico y Bill ya no habló más.
—Y terminó babeando por Georg —dijo Natalie mirando a Marcus. Marcus fue el único en no reír.
—No es mi culpa que estuviera tan bueno —dijo Marcus defendiéndose.
— ¿Qué estaba bueno? —preguntó Simone entrando a la sala.
—Nada —respondieron los tres demasiado rápido.
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— ¿Quién es ese? —preguntó Bill el sábado parado junto a Tom, y mirando a Marcus conversar junto a Natalie.
Había llegado hace unos minutos dispuesto a pasar la tarde con Tom, pero no contó con encontrarse a ese rubio entrometido.
—Es mi tío —respondió Tom rodando los ojos. Bill era celoso hasta de las pelusas en su camiseta.
— ¿Incesto? —preguntó Bill alzado una ceja.
— ¿Qué? ¡No! Qué asco —respondió Tom haciendo una mueca—. Te estaba molestando —añadió luego lanzándole una mirada fulminante al rubio que le sonreía divertido al otro lado de la sala.
—Vaya, y yo recriminándome por no formalizar contigo pensando que te podrías ir con… —Bill se quedó callado, sonrojado. Todos lo estaban mirando con la boca ligeramente entreabierta—. Luego hablaremos de eso, en un lugar más privado —dijo mirando a Tom los ojos.
Tom sonrió, por fin Bill le iba a pedir ser su novio.
Continúa…
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Jajaj Bill celoso hazta de las pelusas de su camiseta jajja donde los hay yo quiero uno