«Revoltoso» Fic Toll de MaryKaulitz

Capítulo 14

Marcus salió de la casa, y comenzó a contar.

—Uno…

— ¿No habías dicho que en el amor es lo más importante? ¡Yo siento que amo a Bill! —Escuchó gritar a Tom.

—Tú… no-puedes-amarlo —Simone se oía enojada—. ¡Creí que confiabas en mí!

Falta poco—. Dos…

— ¡Creí que me contabas todo! ¡¿Cómo puedes decir que estás enamorado si yo no lo sabía?! Yo… creí que te conocía —Seguía gritando.

—Tres y última…

—Creí que confiaban en mí… —Se oyó el lamento de Simone.

Marcus sonrió al dejar de oír los gritos… Simone se había calmado.

Pronto vendría a él.

Comenzó a caminar hacia la calle. Llamó un taxi y subió. Solo tenía que esperar.

&

—Mamá —Comenzó Natalie.

— ¿Por qué no confiaron en mí? —preguntó cerrando los ojos. No quería, pero tenía que saberlo—. ¿Fui una mala madre, es eso? —Suspiró.

—No… —La voz de Tom sonó baja, por poco creyó que la imaginaba.

— ¿Cómo puedes decir que no? —Abrió los ojos, mirando a su hijo—. No sabía que mi hijo le iban los hombres… no sabía que tenía un novio —Comenzó a reír un poco histérica—. Tienes novio y no lo sabía…

Se sentía cansada, adolorida.

— ¿No que ya se había calmado? —susurró Tom a su hermana. Natalie se encogió de hombros.

— ¿Por qué no me lo contaste? —preguntó Simone mirando directamente a Tom.

—Es que todavía no somos novios —admitió, dispuesto a decirle a su madre toda la verdad—. Solo nos estamos conociendo, ya sabes… —añadió sonrojado. Su madre lo inspeccionaba con la mirada.

— ¿Por qué la señora Amelia dijo que eran novios? —preguntó alzando una ceja.

—Bill les dijo que éramos novios… —respondió nuevamente nervioso—. Yo… me dijo que le gustaba mucho, y él también me gusta, mamá —Su sonrojo no podía ser más grande.

—Bien… creo que entiendo… pero me hubiera gustado saberlo antes —Simone suspiró—. ¿Algo más que deba saber? —pregunto un poco resignada.

—Yo soy lesbiana —respondió Natalie como quien no quiere la cosa.

— ¿Qué? —preguntó abriendo los ojos enormemente—. Esto no me puede estar pasando…

—Pero no es tan malo —dijo Tom—. Es solo… amor —Se encogió de hombros.

—No, no, no. —Negaba Simone, Natalie comenzó a ponerse nerviosa—. Tú… no puedes —dijo mirando a Natalie a los ojos.

—No puedes cambiarlo —dijo Natalie frunciendo el ceño—. No puedo llegar y decir que me gustan los hombres, así como si nada —añadió.

—Pero, Natalie, piénsalo… —decía Simone sin escuchar.

—No puedo hacerle eso a mi novia —dijo Natalie tajante. Simone la miro sorprendida—. Sí, madre. Tengo novia.

—No puede ser… —Se lamentó Simone.

Natalie suspiro, al parecer su madre comenzaba a aceptar a Tom, pero no a ella.

—Mamá… —Tom salió en ayuda de su hermana.

— ¿Acaso tengo que tener otro hijo? —preguntó de repente.

— ¿Qué? —preguntaron los dos hijos.

— ¿No tendré nietos? —preguntó lastimosamente.

— ¿Qué? —preguntó Natalie abriendo los ojos—. ¿El problema ahora son los nietos?

—Yo siempre quise tenerlos. —Intentó justificarse Simone ante las miradas reprochadoras de sus hijos.

—Pero… es más importante… —Natalie fue interrumpida.

— ¿Quieres que les siga gritando? —La cortó Simone.

—No, pero…

—Entonces cállate, y pónganse a pensar como tendré nietros —sentenció Simone.

No podía decir abiertamente que no le importaba la sexualidad de sus hijos, porque seguía importándole un poco; pero al menos podía decir indirectas.

«De a poco se empieza, ¿no? », pensó Simone con una sonrisa orgullosa.

&

— ¡Marcus! Lo siento —gritó Simone al ver llegar su hermano. Corrió a abrazarlo.

—Simone. —La miró seriamente, haciéndose el duro frente a ella.

—Es que tú no me entiendes, y tienes que entenderme, porque si no me entiendes no podrás entenderme cuando te pida que me entiendas. —Simone habló atropelladamente—. ¡Entiéndeme! por favor; ¿ves? Te pedí que me entiendas, pero sé que no lo haces… —Siguió hablando sola. Marcus alzó una ceja, reprimiendo una sonrisa divertida.

—Simone —volvió a llamar.

— ¡No, Marcus! Es que tú no entiendes, mis hijos no confían en mí. —Simone lo miró triste—. Tú no entiendes mi dolor, no tienes hijo que te tengan secretos o que te digan mentiras, ¡casi creí que Natalie estaba embarazada! Y hubiera preferido eso, es decir, ¡jamás seré abuela! —dijo casi a gritos.

—Simone —dijo nuevamente.

—Me mintieron, Marcus —dijo Simone—. Pero no sé si lo hicieron porque no confiaban en mí, o porque les daba vergüenza, ¿a ti te daría vergüenza decir que te gusta que te gusta el pene? Es decir, a mí me gusta y no me avergüenza —dijo Simone, luego se sonrojó—. Sí, me da vergüenza…

—Simone, estás loca —dijo Marcus riendo—. Te perdono, ¿bien? Te conozco lo suficiente como para saber que reaccionarías así porque te gusta el drama, está en tus venas, ¿sabes? —Marcus rodo los ojos.

—Esta vez de verdad me siento traicionada. —Se defendió Simone—. No es solo que me gusta lucirme, es que… creo que lo hice mal.

—No, conozco a los chicos de toda la vida; son educados, y… joder, son casi perfectos —dijo Marcus. Simone alzó una ceja.

— ¿En serio? —preguntó.

—No, solo intentaba levantar tu ánimo —Marcus se cruzó de brazos—. Y por lo que veo no me salió…

—No me cambies de tema —reclamó Simone—. Marcus, en serio lo siento. Sabes que eres mi hermano preferido. —Ignoró el “soy el único” dicho al aire—. No quise decirte todas esas cosas feas, aunque sean verdad; no que te tenga vergüenza, pero… te gusta un mocoso, ¡no te estoy insultando! Es un mocoso para mí, es que yo estoy vieja, ya sabes… —Rio nerviosamente.

—No te preocupes, vieja. —Rio—. Supongo que todos los padres reaccionarían así; como no pueden culparse ellos mismo, culpan a los otros. —Sonrió inocentemente.

— ¿Dices que es mi culpa? Es decir, ¿por qué? A mí me gustan los hombres. —Simone abrió grande los ojos—. Eso es, es mí culpa… por qué a mí me gustan los hombres, a Tom igual; y como a Gordon le gustan las mujeres, a Natalie también… ¿Deberían gustarme las mujeres? ¡Soy una mala madre! ¿Cómo no pensé en esto antes? Ya entendí el dicho “de tal palo tal astilla” ¡Yo soy un palo! Debí ser mejor ejemplo para mis hijos…

— ¿Por qué disparatas tanto, mujer? —preguntó Marcus.

—Me gusta el drama —Simone se encogió de hombros, pensando—. ¿Cómo hacemos para que vuelvan a confiar en mí? —dijo Simone haciendo un puchero. Marcus prefirió ignorarlo.

—Ellos confían en ti, solo que no sabían cómo reaccionarías; ahora lo saben, y no reaccionaste tan mal —Simone alzó una ceja—. Creí que sería peor —admitió sonriendo.

— ¿Crees que ahora me cuenten cosas importantes? —preguntó esperanzada.

—No se trata de eso, ellos sí te cuentan sus cosas, es solo que ahora andas un poco paranoica, ya se te pasara. Y no puedes esperar que te cuenten todo, son adolescentes, alguna que otra cosa tendrán que omitir —dijo Marcus.

—Tienes razón, pero tienen que entender que como madre, yo quiero saber todo —dijo Simone suspirando.

—Aceptándolos tal como son, es un comienzo —recomendó Marcus.

Simone asintió sonriendo.

— ¿Quieres comer algo antes de que lleguen los chicos de la escuela? —preguntó Simone a Marcus. Asintió y siguió a su hermana dentro de la cocina.

Continúa…

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por MaryKaulitz

Escritora del Fandom

Un comentario en «Revoltoso 14»

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