Notas del capítulo: Una bota es un recipiente o vasija de piel utilizado para contener cualquier clase de líquido. Su uso más tradicional es como recipiente de vino.

«Perfect Love: Rituales» Fic de MizukyChan

Capítulo 2: Karmillia

Casi un mes había pasado desde la reunión que se efectuó en la mansión Kaulitz, donde se acordó asistir a la extraña invitación recibida por un águila. Tom estaba cada vez más tranquilo, porque había visitado la estación de policía y había entrevistado personalmente a los hombres que protegerían su casa y su familia, junto a la oficial Tappe, mientras ellos se ausentaran.

Sin embargo, Bill no lograba calmarse. La fecha coincidía con luna llena y tenía a dos pequeños que proteger. No se sentía cómodo, sobre todo por lo que había dicho el “Gran Jefe” sobre el pequeño Pepe, que estaba defectuoso, que perdía el control y podía ser violento bajo el influjo de la luna. Adam adoraba a su nuevo hermano y sería muy cruel simplemente encerrarlo en una mazmorra, para evitar que le hiciera daño, porque solo bastaba un leve rasguño para convertirlo en otro licántropo. Bill jamás recurriría a los métodos que utilizaba su padre con Tom cuando lo tuvo prisionero y al parecer a su pareja ya se le había olvidado ese pequeño detalle, porque no lo había mencionado para nada.

Durante la cena, los niños hicieron reír a sus padres, contando cómo se habían escapado de un enjambre de abejas furiosas, cuando su pelota de cuero había impactado el panal que habitaban.

Tras comer, papi Towi llevó a los niños a su nuevo cuarto y revisó bajo las camas, para asegurarles que no había monstruos. Cuando dio un beso en la frente de Pepe, se quedó sentado en su cama.

—¿Qué sucede, hijo? —preguntó, notando de inmediato la tristeza en los ojos del moreno.

—Adam tiene miedo de los monstruos y por eso tú vigilas bajo la cama. —Afirmó y Tom asintió. Las cejas del niño se juntaron—. Yo soy un monstruo, papi Towi.

Tom arrugó el ceño—. Claro que no lo eres.

Adam aún estaba despierto, pero se quedó en silencio y con los ojos cerrados, fingiendo que dormía, para dejar que su papi Towi, solucionara el problema. Él sabía que Pepe no era un monstruo, porque era igual que Thomas y el lobo guardián.

—Me convierto en una criatura que come animales crudos, lo sé porque he despertado con sangre en mi cuerpo y he visto los restos, aunque Ixchel trataba de salvarme, muchas veces quise que me mataran. —Adam apretó los puños bajo las mantas, quería gritar que no dijera tonterías, pero prefirió seguir en silencio—. Me llamaban demonio, “chupa-cabras” y cosas así.

Tom dejó que el niño revelara todos sus sentimientos, era necesario que supiera que sabían todo sobre él y que lo aceptaban tal y como era.

—Sé que Ixchel hizo daño, lo sé porque escuché como la regañaban los ancianos de la tribu. Y también escuché que debían eliminarme, porque ponían en riesgo a la manada. Hasta mi padre, el líder del clan dijo que debían hacerlo. —Sus ojos se llenaron de lágrimas y su voz tembló—. Yo amaba a mi padre.

Esta vez el lobo se acercó y abrazó al niño, sacándolo de la cama, para sentarlo en su regazo. Lo dejó llorar, pasando su mano por la espalda pequeña, para consolarlo y cuando se hubo calmado, habló, sin dejar de abrazarlo.

—¿Crees que perdiste a tu padre? —preguntó, en respuesta Pepe movió la cabeza en forma afirmativa—. Pero ahora tienes dos nuevos papis que te quieren mucho—. Papi Bibi y yo. Además de eso, tienes dos hermanos, Adam y Thomas. Tienes una abuela, Amanda y muchos amigos que cuidarán de ti.

—¿Tío Gus y tío Geo?

—Exacto, y la tía Sonja, el tío John, el doctor Hans, el jardinero y la gente que viene a trabajar.

—Son muchos.

—Todos ellos saben que tú te transformas en un lobo. —Se separó para verlo a los ojos— Tú eres un ser especial, Pepe, no eres un monstruo, eres un lobo, al igual que Thomas, al igual que yo.

Adam abrió los ojos muy grandes. ¿Acaso papi Towi, era el lobo guardián? Seguro que sí, por eso papi Bibi decía que era el hombre más fuerte del mundo. Lejos de asustarse, quiso hacer su baile de la victoria, pero sería muy obvio y se darían cuenta que estaba despierto, así que se mantuvo muy quieto.

—¿Tú eres un lobo? —preguntó Pepe, casi tan emocionado como Adam.

—Sí, lo soy. Yo te enseñaré a controlar tus cambios, Pepe, para que no hagas nada que no quieras hacer cuando cambies de forma.

—¿En serio me enseñarás? ¿Y si te muerdo? —Se asustó.

—Mírame, Pepe. —Tom flexionó su brazo, mostrando el enorme músculo que apareció allí, producto de los años de trabajo en la herrería—. ¿Crees que soy débil?

—Claro que no.

—Entonces si tú me muerdes, nada malo pasará. Yo podré controlarte hasta que aprendas a hacerlo tú mismo. Pero debes tener fe en que podremos hacerlo. Debes querer hacerlo. ¿Quieres controlarte, Pepe? —preguntó para hacer el compromiso que necesitaba con su pequeño hijo adoptivo.

—Sí, papi Towi. Quiero aprender a controlarme, porque no quiero lastimar a nadie de aquí. Ustedes son mi familia y quiero protegerlos como tú lo haces.

—Entonces está decidido. No quiero volver a escuchar, nunca más, que digas que eres un monstruo, porque papi Bibi se enoja mucho. Aquí todos somos personas y somos familia, ¿está bien?

—Sí.

—Perfecto. —Tom volvió a recostar al pequeño, lo arropó y dejó un beso en su frente—. Hasta mañana, Pepe.

—Hasta mañana, papi Towi.

El lobo salió de la habitación y sopló la vela, dejándola en absoluta oscuridad. Sin embargo, se quedó detrás de la puerta, porque sabía que Adam estaba despierto.

El niño de cabellos claros, tiró las mantas hacia atrás y saltó de la cama, subiéndose a la de su nuevo hermano y amigo.

—No puedo creerlo, Pepe —dijo emocionado, metiéndose bajo las mantas—. Mi papi Towi es el lobo guardián. ¡Es increíble!

—¿Escuchaste todo?

—Sí, tontito. —Le dio un fuerte abrazo—. ¿Por qué dijiste que eras malo? Yo te quiero, tú no eres malo, ni monstruo. Eres Pepe, eres mi Pepe. —Le dio un pequeño beso en la mejilla y cerró los ojos.

—Gracias, Adam.

Cuando las voces cesaron, Tom sonrió y se dirigió a la habitación de Thomas, sabiendo que su Bill estaría allí.

El pelinegro miraba la cunita con cara de preocupación y no escuchó a su amado, hasta que rodeó su cintura con cariño—. Ya es tarde —susurró en su oído.

—Lo sé. —Bill giró en el abrazo y miró a su lobo—. Necesitamos hablar.

—Lo estamos haciendo.

—Es algo serio —dijo el moreno, pero sonrió—. Se trata de los niños, Tom.

—Sé lo que quieres decirme y debes tranquilizarte. Acabo de hablar con Pepe, él está dispuesto a recibir un entrenamiento para controlarse.

—Pero no tendremos tiempo, Tom. Solo tendrás esta luna llena para entrenarlo y en la siguiente nosotros no estaremos para cuidarlo. —Bill arrugó la nariz—. Odio dejar a mi familia.

Su amado lo abrazó con fuerzas—. Lo sé, me pasa lo mismo.

—¿Quién ayudará a Amanda con los niños? Ella los quiere, pero son tres y uno de ellos es un bebé. Necesita a alguien. Necesitamos a alguien que nos conozca, alguien que sepa nuestros secretos y que nos ayude a mantenerlos así, ocultos. —Bill se alejó para ver al trenzado a los ojos.

—Buscaremos a alguien de confianza, Bill y lo encontraremos.

—Eso espero. —Tom cogió su mano y lo guió hasta la puerta, pero antes de cruzarla, el pelinegro se detuvo—. Si no hallamos a otra doncella, no iré al viaje, no dejaré a mis hijos. —Su resolución se notaba no solo en sus palabras, sino también en su mirada. El lobo lo miró y asintió. No había nada más que discutir, Bill ya había tomado una decisión.

&

Mientras dormían, Bill sintió que era transportado en el tiempo. Todo se veía borroso y una sensación nauseabunda se ubicó en la boca de su estómago, no le agradaba la sensación de ver el más allá y siempre trataba de reprimir la visión, por eso los espasmos en su estómago eran tan desagradables.

—No, no, no —susurró mientras dormía.

Tom, a su lado, escuchó el murmullo y giró en la cama, notó como las pupilas de Bill se movían rápidamente bajo los párpados. Creyó que estaba soñando, pero al ver como su anillo desprendía un leve fulgor, supo que se trataba de una visión del futuro, por tanto lo dejó terminar.

Bill vio la mano de una joven acariciar el pelaje de un lobo. Había aprendido a discernir entre un perro y un lobo y supo con exactitud la diferencia. El animal caminaba junto a ella, rozando sus piernas, deteniéndose antes de un peldaño, guiando a la persona a su lado, como si ella no pudiera ver lo que había al frente. Creyó que se trataba de Amanda, pero la piel de su mano era tersa y el lobo, que sin duda era un licántropo joven, la lamía con cariño y ternura.

Abrió los ojos y encontró los de Tom fijos en él.

—¿Estás bien? —preguntó el lobo y dio un piquito en los labios del otro.

—Eso creo.

—¿Era una pesadilla? —indagó, tratando de no presionar a su amado, sabiendo lo tenso que le ponía hablar sobre las visiones.

—No, fue solo un sueño extraño.

—¿Oh? —Tom lo abrazó y besó su negro cabello—. ¿Quieres hablar sobre ello?

—No… —respondió con calma y se volvió a dormir.

&

El lunes siguiente, Bill y Tom cabalgaron juntos hacia el pueblo, para integrarse a sus respectivos trabajos, pero antes de llegar a la herrería de John, notaron un cortejo fúnebre.

Ellos conocían a muchas personas del pueblo, pero no se habían enterado de nada. Desmontaron en silencio y se acercaron a John, quien caminaba junto a su esposa, siguiendo la comitiva que transportaba el ataúd.

En silencio Tom preguntó—. ¿Qué ha pasado?

—Una desgracia —respondió y ligeramente alargó la mano, señalando a una jovencita, que más bien parecía una niña—. Se ha quedado huérfana.

—Su nombre es Karmillia —dijo la señora de John—. La pobre es ciega de nacimiento, sus padres siempre han cuidado de ella y ahora que fallecieron, ella se ha quedado sola en el mundo.

—¿Cómo han muerto? —preguntó el trenzado.

Pero Bill había dejado de poner atención. Cuando oyó “ciega de nacimiento”, supo que su búsqueda había terminado. Su extraño sueño de noches pasadas poco a poco cobraba forma. ¿Sería acaso ella la chica que cuidaría a sus hijos lobos? ¿Sería el pequeño Thomas aquel lobo que guiaba a esta chica en su mundo lleno de oscuridad? Debía averiguarlo pronto.

Cuando el cortejo llegó a la entrada del cementerio. Algunos hombres se ofrecieron para cavar la tumba, Tom entre ellos. Entre tanto, nadie osaba acercarse a Karmillia, ya fuera por lástima o por… algo más.

—¿Estás bien? —preguntó el pelinegro, quien había atado los caballos estratégicamente para quedar detrás de la niña.

—Tengo hambre —susurró en respuesta.

Afortunadamente, Bill había llevado algunos bocadillos para que su lobo probara antes del almuerzo, así que sacó un trozo de pan con jamón y se lo entregó disimuladamente. La niña entendió las intensiones del pelinegro y dio una mordida pequeña, bajando de inmediato el pan, para ocultarlo detrás de su vestido crema. Luego repitió la acción hasta que el trozo se acabó.

—¿Un poco de agua? —preguntó el pelinegro, notando como la tumba rápidamente cobraba profundidad.

—Sí, por favor.

Bill cogió una bota y se la entregó. Tratando de ser lo más discreta posible, la chica tomó un gran trago del refrescante líquido.

—Gracias, señor Kaulitz —dijo la niña, sorprendiendo al pelinegro.

—¿Cómo sabes quién soy?

—Una vez acompañé a mamá al hospital y usted la atendió, recuerdo su nombre y su olor. —Bill arrugó el ceño y la nariz, rogando que ella no estuviera diciendo que apestaba o algo parecido. La niña pareció notar su incertidumbre y dijo—. Siempre recuerdo el aroma de las personas, todos son diferentes, ¿sabe?

—Ya veo…

—Mi nombre es Karmillia. —Se presentó.

—Eres sorprendente, Kami. —Usó un diminutivo que hizo sonrojar a la pequeña.

—No tanto como su hermano, señor. Ha acabado casi por completo el agujero. —Bill dio una mirada al trabajo de los hombres y era cierto.

—¿Cómo lo has reconocido a él?

—Él es diferente, es bueno. —Bill quedó contento con esa respuesta.

El párroco anciano dijo unas palabras y con el tradicional “del polvo vienes y en polvo te convertirás”, se terminó el servicio. Nadie lloró y la mayoría de las personas se retiraron con rapidez.

El doctor Hans se acercó a Karmillia y la saludó con tristeza—. Tus padres fueron buenas personas. —Ella asintió—. Mi esposa quiere que vengas a comer con nosotros. ¿Te gustaría? —Una vez más asintió—. ¿Bill, te gustaría acompañarnos? —preguntó, notando el interés del joven Kaulitz.

—Sí. Si no es molestia.

—Por supuesto que no.

Al llegar a la casa del doctor, las mujeres se dirigieron a la cocina, mientras Bill continuaba pensativo.

—¿Qué te preocupa, Bill? La muerte de sus padres fue un accidente, no hay peligros cerca.

—Lo sé, se trata de la pequeña Karmillia. ¿Tiene familiares o alguien que se haga cargo de ella? Veo que es muy vivaz e independiente, pero es casi una niña y necesita que alguien la cuide y proteja —dijo sin notar la sonrisa del anciano.

—Sabía que serías el primero en pensar en eso, Bill. —El chico alzó la cabeza, sin entender—. Siempre quieres ayudar a los necesitados.

—No tengo complejo de héroe ni nada, si eso es lo que trata de decir, para eso ya está Tom —comentó y sonrió ante su propia broma.

—Lo sé, lo sé.

—Pero vamos, responda mi pregunta.

—No tiene parientes, Bill —El viejo bajo la mirada y se pasó la mano por la frente cansada—. ¿Ya sabes que es ciega? —El otro asintió—. La familia de la mujer la corrió de su casa, alegando que era un castigo divino, que la niña estaba maldita y por eso recibía la carga de no poder ver.

—Gente ignorante. —Bill apretó los puños.

—Su padre, tomó a su esposa y emigró hasta Berlín, pero vivían alejados, para que nadie molestara a Karmillia. Ya sabes que los niños pueden ser crueles con sus bromas.

—Los niños son el reflejo de sus padres —respondió, igual de molesto.

—De todas formas, los padres de Karmillia la criaron con mucho amor y de la mejor forma en que pudieron. Ella aprendió a desarrollar sus otros sentidos y a valerse por sí misma.

—Es una chiquilla sorprendente —repitió el pelinegro.

—Pero la gente todavía cree en maldiciones, Bill y nadie querrá acogerla. Terminará pidiendo limosnas en las calles o quizás la prostituyan, aunque lo dudo, los hombres tendrán miedo de sus ojos.

—Oh. —Él había notado que las pupilas de la niña eran casi blancas y el iris también, dejando sus ojos un tanto espeluznantes.

—La gente la ve y de inmediato se asusta.

—Comprendo. ¿Doctor Hans? —Bill meditó un segundo sus palabras y preguntó—. ¿Podría quedarse con Karmillia hasta que hable con Tom? Me gustaría llevarla a casa.

—Lo haré encantado.

&

Bill fue rápidamente hasta la herrería y habló con Tom y John sobre la niña huérfana. Ambos estuvieron de acuerdo, pero también mencionaron los rasgos de Karmillia, haciendo mención a sus ojos, y que tal detalle podría asustar a los niños.

—Seguramente Thomas no se dará cuenta, porque solo es un bebé —dijo Tom.

—Pero Adam y Pepe son más grandes y ellos podrían hacer algún comentario extraño con respecto a eso. —Agregó John.

—Tendremos que hablar con los niños antes de llevarla. —Afirmó Bill, dando por sentado que la pequeña se uniría a su familia.

Tom notó la seguridad de su amado pelinegro y decidió ayudarlo—. Si gustas puedes ir por Karmillia, mientras yo regreso a casa y hablo con los niños y Amanda. Enviaré al jardinero con la carreta para que traigan sus posesiones.

—Bien.

A galope veloz, Bill regresó donde el doctor Hans.

Disfrutaron del delicioso almuerzo de la señora Hans y luego Bill miró directamente a la chica y preguntó—. ¿Kami, te gustaría venir a vivir a mi casa, con mi familia?

—Señor Kaulitz, usted es una persona muy amable, pero sé que en estos momentos está sintiendo lástima por mí y eso no me gusta. Prefiero quedarme a vivir en la casa de mis padres, ya me las arreglaré para sobrevivir. —Su respuesta lejos de enojar al pelinegro, le hizo sonreír.

—¿Qué tal si lo pongo de esta manera? Tengo tres hijos adoptivos, uno de ellos es un bebé muy especial y Amanda está muy vieja para cuidarlos a todos. —Relató pausadamente, para que ella meditara antes de contestar—. Hace unos meses el pequeño Thomas se unió a nuestra familia, pero necesita de una nodriza que se preocupe exclusivamente de él. ¿Te gustaría trabajar en mi casa como su niñera? ¿Serás capaz de cuidar al pequeño?

Esta vez la expresión de la niña cambió, estaba feliz, se notaba y, extrañamente, sus ojos brillaron.

—Sí, acepto ir a trabajar. Siempre, toda la vida quise hacerlo, pero mi querida madre nunca me dejó intentarlo.

—Esta es una buena oportunidad, Kami.

—Acepto encantada.

&

Por la noche, Bill y la niña llegaron a la mansión Kaulitz, donde los demás los esperaban ansiosos. Apenas cruzaron la puerta, los niños corrieron hasta su padre, quien sostenía del brazo a Karmillia.

—¡Papi Bibi! —Gritaron al unísono.

—Hola mis bebés, quiero presentarles a Karmillia.

—Wow, era cierto papi Towi —dijo Adam cogiendo la mano de la chica—, es una niña muy linda. ¿Cuántos años tienes? —Los padres se pusieron a reír.

—Tengo catorce años. Pueden decirme Kami.

—¿Es cierto que vivirás con nosotros? —preguntó Pepe, tomando la otra mano de la chica.

—Sí, desde hoy trabajaré aquí, para cuidar a Thomas. ¿Quién de ustedes es Thomas? —indagó, para saber los nombres de los chicos, porque sabía que Thomas era solo un bebé.

—Yo soy Adam. —Sacudió la manita que sostenía.

—Y yo soy Pepe. —Imitó a su hermano, moviendo la mano de la chica.

—Vaya.

—Te presentaré a Thomas —dijo Bill, guiándola por la casa, después de todo, nunca había estado allí y podría tropezar con cualquier cosa.

Tom cargaba al bebé y se acercó hasta ellos, para que Kami pudiera tocar al infante. Ella aspiró su aroma y sintió algo extraño. Luego acarició al pequeño, quien no despegaba sus ojos de ella, estiró su manita para poder tocarla y ella lo hizo. Con un gesto pidió cargarlo y el bebé la abrazó, sonriendo.

Bill observó la escena en silencio y se llevó ambas manos a la boca, algo le decía que nada malo pasaría, que podría descansar y todo estaría bien. Iría a la reunión con el “Gran Jefe”, debía hacerlo para controlar esos “sueños” y proteger a su familia. Lo haría por el bien de todos.

& Continuará &

por MizukyChan

Escritora del fandom

Un comentario en «Rituales 2: Karmillia»
  1. Wow que largo salió este capi >_< Espero disfruten este especial, porque después todos estos personajes serán parte central de la trama, por eso quería mostrarles cómo y por qué llegaron a la historia. Besos para todos y muchas gracias por la visita.

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