Sin daños a terceros 3

Capitulo 3

& Tom’s POV &

Estaba radiante de felicidad, no podía evitarlo, vería a Bill nuevamente y lo mejor de todo era, que tendríamos tiempo para nosotros solos, podríamos amarnos nuevamente. Sé que dijimos que iríamos al partido, pero lo secuestraré, si es necesario y lo llevaré al departamento y lo amaré lentamente como le encanta que lo haga.

Tengo que dejar de soñar despierto o se me puede escapar algún sonido inapropiado.

Te ves feliz cariño —Me dijo Sarah sonriente.

Es que estoy muy emocionado por el partido de esta tarde —respondí, aferrándome a mi mentira.

Pero a ti no te gusta demasiado el futbol ¿Qué es lo que no me estás contando? —Me siguió, hasta encararme.

Verás… —Mi mente trabajaba a mil—. ¿Te acuerdas de Gustav, de la empresa?

Sí ¿Qué hay con él?

Hicimos una apuesta y todo se definirá con el resultado del partido de hoy, de eso se trata —dije soltando un suspiro.

Oh, es sólo eso, yo pensé que te estabas haciendo amigo de Bill Messer —comentó ella, con cara de desilusión.

Oh Bill, él es bastante amigable, seguro nos llevaremos bien esta tarde.

Claro, con sus cosas de hombres.

Como no tienes idea —dije sonriendo, al pensar en cómo embestiría su cuerpo contra el mío, hasta provocarle un enorme orgasmo.

Te amo cielo —susurró Sarah y de pronto me quedé frío… no puedo contestarle.

Gracias cielo —Le dije apenas y la abracé.

& Bill’s POV &

Desperté con Helen en mis brazos y una sonrisa apareció en mi rostro, se veía tan angelical allí durmiendo, con su cabello esparramado por la almohada. De pronto la sonrisa de Tom apareció en mi mente y sonreí más pronunciadamente.

Mi Tomi, sigues siendo igual de galán que siempre, y ese lunar en tu mejilla sigue siendo exquisitamente sexy y ese piercing que me enloquece, mmm y la manera en que me amas mmm. ¡Rayos, me excité! Respira Bill, respira tranquilo y bájate ese problemón.

No te muevas Helen, no, no, no, no te muevas… demasiado tarde.

Mmm vaya alguien está ansioso esta mañana —dijo mi esposa acariciando mi miembro por sobre el bóxer.

No es lo que parece…

Claro que lo es —Me besó y se aferró a mi cuerpo, se frotó contra mí y la ayudé a desnudarse. Entré en ella y traté de seguir adelante, pero mi miembro se bajó por opción propia.

Lo siento, Helen yo…

Oh cielo, no te preocupes, debe ser el estrés, te hará muy bien salir esta tarde con Tom.

¿Crees que esté bien? Apenas lo conozco y no me gusta mucho el futbol.

Te hará bien, te lo aseguro. Iré a preparar desayuno, quédate aquí, descansa.

Se puso de nuevo el pijama y bajó, dejándome a mí con un tremendo problema en mi cabeza. Yo amo a Helen, todo iba bien con ella, nunca le había fallado en lo sexual y ahora aparece Tom y todo se derrumba, acaso no entiende que para nosotros ya es…tarde. ¿Y qué soy yo para él? Su hermano, su gemelo, un amor prohibido, un buen polvo, que por ser prohibido es más sabroso. No Tomi, tú no dejarás a tu mujer, como yo no dejaré a la mía, sólo por un momento de placer. Nos ha costado mucho salir adelante sin tenernos el uno al otro, como para echar todo por la borda sólo por un revolcón. Ya es… tarde.

&

El de trenzas había estado hiperactivo todo el día, hasta el momento en que subieron al auto, para ir en busca de Bill Messer, entonces se sumió en un mutismo hermético. Su mujer lo miraba de reojo sin saber realmente qué le rondaba en la cabeza a su esposo, tal vez no debió forzarlo a salir con Bill, pesaba ella.

Al llegar el mismo Bill les abrió la puerta, llevaba unos jeans negros y una playera del mismo color y encima de todo una chamarra de cuero negra hasta la cintura. Tom le abrazó como saludo y entraron a la casa. Las mujeres se reían felices.

Creo que mejor no salgan —comentó sonriente Sarah.

Sí, se ven muy guapos, capaz y hasta nos quedamos sin maridos —Le secundó Helen.

No digan tonterías chicas —intervino el pelinegro.

¿Vamos Bill?

Sí, así lograremos tomar buenos asientos —El menor continuó.

Adiós —dijeron a coro las mujeres.

&

Los hombres subieron al auto, ninguno dijo nada, sus corazones saltaban a cien, cuando por fin Tom detuvo el vehículo, Bill le saltó encima y le besó con desesperación, fue correspondido con la misma fiereza y se abrazaron como si quisieran ser un solo cuerpo. Se soltaron lentamente mirándose a los ojos.

Este no es el estadio —susurró Bill, sonriente y alzando una ceja.

Lo sé, creo que nosotros podríamos jugar un mejor partido en la alcoba, ¿no crees?

Claro que lo creo.

Bajaron de la mano, caminando rápido, ansiosos por llegar y amarse de una buena vez. Entraron sin toparse con nadie en el camino. Tras cerrar la puerta se fundieron en un beso caliente y deseado. Llevaban años esperando poder amarse así. La primera vez que se encontraron pensaron que sería sólo una vez, como recordando el amor que se tuvieron en su juventud, pero ahora… la palabra “pecado” y “traición” acompañaba sus hechos.

Tom bajó sus manos hasta las nalgas del pelinegro apretando con deseo, pero con ternura, como si aquel muchacho se pudiese quebrar en cualquier momento. Bill por su parte se aferraba al cuello del trenzado dejando suaves suspiros que aumentaban más la excitación del mayor.

¿Vamos o te llevo? —Sugirió el trenzado, moviendo el piercing de su labio seductoramente.

Vamos cariño —Se cogieron de las manos y caminaron hacia la recamara.

Te ves simplemente magnifico esta tarde Bill —Le admiró de pies a cabeza el mayor

Siempre con tus cursilerías, Tomi —dijo completamente sonrojado, pero encantando de que su gemelo no olvidara cuanto le gustaban los halagos—. ¿Así la conquistaste a ella? —preguntó de pronto, recordando el rostro de la hermosa morena esposa de Tom.

No —Bajó la mirada, sintiendo una oleada de culpabilidad.

Lo siento —Se disculpó el menor y volvió a apoderarse de los labios del trenzado.

Se besaron hambrientos el uno del otro, con torpeza se quitaron la ropa, dejándola tirada por ahí y se acostaron en la cama completamente desnudos. Como acostumbraban a hacer de jóvenes. Tom miró con embeleso al pelinegro y acarició su rostro con el pulgar.

Te amo, siempre te he amado —dijo mirándole a los ojos completamente honesto.

Lo sé —Se sonrojó y pidió—. Ámame Tomi.

Haciendo caso a su hermano, se ubicó entre las piernas del menor y se frotó contra su cuerpo. Ambos gimieron por el contacto, y así sin dejar de frotarse, Tom preparó a su amado.

Ahora Tomi, estoy listo.

El trenzado entró en su cuerpo con lentitud, acostumbrándose a la cálida sensación y la estrechez que lo rodeaba. Tom se sentía lleno de amor hacia el menor y éste se sentía lleno y pleno por estar con quien más amaba en el mundo.

Tom se movió con suavidad, soltando gemidos roncos y viriles y se excitaba más al escuchar los soniditos que su Bill soltaba con cada embestida. Aceleró el ritmo, mientras su cuerpo friccionaba el miembro del pelinegro haciéndole alcanzar el orgasmo, él llegó segundos después. Y se quedó sobre él… viéndole…, respirando su aire…, sintiéndose completo.

Te amo… lo siento Bill, pero tengo que decirlo, por todas aquellas veces en que quise decírtelo y no estabas conmigo —dijo, depositando un casto beso en los labios del contrario.

Oh Tomi, quizás no sea tan tarde, después de todo —Tom salió de él con sumo cuidado y se acostó a su lado abrazándolo.

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¿Por qué Messer? —preguntó el de trenzas, cuando recuperaban el aliento.

¿Qué?

Moría de ganas por preguntarte… ¿Por qué te cambiaste el apellido?

Fue por papá Tomi, trató de contactarme y bueno… lo odiaba, así que apenas tuve la edad y el dinero, simplemente lo cambié —explicó, acariciando los brazos de Tom.

Eso quiere decir que no somos hermanos Bill —Se sentó en la cama y vio al pelinegro—. No somos hermanos, esto no es incesto, no es ilegal…

Tom… —El pelinegro quiso pararlo al ver a dónde iban las cosas.

Incluso… —Alzó una ceja—. Incluso nos podríamos casar Bill, esto es increíble, ¿Cómo no pensé yo mismo en eso?

¡Basta Tomi! —Gritó el pequeño—. Ya no sueñes, tenemos responsabilidades, tenemos familias.

Tú eres mi familia Bill, eres todo lo que siempre he querido y necesitado.

¡Basta! ¡No dejaremos a nuestras esposas! —Mandó rotundo.

Entonces ¿Sólo seremos amantes? —dijo con el semblante triste— ¿Eso es suficiente para ti? ¿Un encuentro furtivo cuando podamos?

¡No! Esto no volverá a repetirse. O… eso creo.

¿Lo ves? Ni siquiera estas seguro.

Ya Tomi… ven —Lo atrajo a su lado en la cama—. No pensemos en eso ahora. Tranquilo mi dulce Tomi —susurró, mientras acariciaba las negras trenzas del mayor.

Se quedaron así… gozando de la compañía del otro… sintiendo el inmenso amor que se tenían y sacando de sus mentes la dolorosa realidad.

Cuando el supuesto tiempo del partido terminó, ambos se vistieron y regresaron a casa, pusieron la radio para saber el resultado del juego y suspiraron muchas veces mirándose a los ojos.

Te amo tanto Bill. ¿Cuándo nos volveremos a ver?

Cuando el destino lo permita amor mío.

Entraron a la casa, fingiendo estar alegres por el partido. Tom regresó a casa con su mujer y se vio “atacado” por ella apenas cruzaron el umbral. Le besó con pasión y le rogó que la tomara. Él no pudo negarse, tenía que continuar con la farsa, hasta que Bill estuviera listo para mandar todo lejos y dedicarse por fin a su verdadera felicidad.

El pelinegro también fue acosado por su mujer. La pelirroja prácticamente le arrancó la ropa y terminaron en la cama. El moreno se sentía una mierda, después de haber hecho el amor con su Tomi, ahora estaba en los brazos de su esposa.

&

Tom… —Le susurró Sarah—. ¿Estás despierto?

Sí cariño.

Quiero tener un bebé —afirmó la mujer mirándole a los ojos. Tom tragó grueso y maldijo en su mente.

En la casa de su hermano, un tema similar se discutía.

Bill cielo.

Dime Helen.

Creo que estoy embarazada.

El aire pareció no llegar a sus pulmones.

«Esto es el fin» Pensó el pelinegro «¿Por qué el destino nos volvió a juntar, si nos separará de la manera más cruel?» Sus ojos se llenaron de lágrimas.

Sabía que te emocionarías cariño —La pelirroja lo abrazó, sin ser consciente del tremendo dolor que embargaba el corazón de su esposo.

Continuará…

Sería horrible terminar un fic ahí, ¿cierto? Un gran abrazo y muchas buenas vibras para ustedes.

Escritora del fandom

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