Perfect Love 2: The devil Inside (By MizukyChan)

Capítulo 20

Había pasado un mes desde la llegada de Thomas a la familia Kaulitz, y los mayores planeaban utilizar esa fecha como cumpleaños del pequeño. Adam disfrutaba de su compañía cada vez más, al igual que el pelinegro, quien ya no renegaba contra la criaturita, al contrario, la protegía mucho más por ser tan especial.

—Desde hoy comenzarán los cambios de luna, Bill —dijo Gustav en el hospital.

—Lo sé, Gus, estaremos atentos a la transformación —respondió el pelinegro, arreglándose la coleta.

—No lo decía solo por la trasformación —agregó el rubio, poniéndose frente a su colega. El doctor Hans los escuchaba en silencio, mientras llenaba unos papeles—. Lo digo porque como ha pasado el tiempo, el lobezno mostrará su pelaje. Podrás comprobar que no es hijo de Tom.

—No necesito esas pruebas, Gus. —Bill se giró con una sonrisa—. Tom me dijo que al recordar lo que ocurrió en la montaña, él no estuvo sexualmente con Ixchel, ni con ninguna otra doncella. —Sus palabras estaban llenas de resolución—. Thomas no es biológicamente su hijo, pero ahora es nuestro bebé, porque ya lo hemos adoptado.

—Sin embargo… —El doctor más anciano dudó, llamando la atención de los médicos más jóvenes, quienes voltearon en su dirección.

—¿Qué pasa? —indagó el pelinegro.

—Me pregunto, ¿cómo es que el bebé se dio tan bien contigo? Comprendo que con Tom se sintiera cómodo, pues podía percibir su aroma lobuno, pero… —Se quitó los lentes, para ver a los otros dos—. Cuando hablé con la pareja que había cuidado del bebé el primer mes de vida, ellos me contaron que nunca quiso estar tranquilo, siempre estaba inquieto, llorando y quejándose.

—El tío de Tom me explicó que cuando un metamorfo nace, acepta solo a los que son como él y también a quién le trae al mundo —explicó Gustav—. Generalmente solo los padres conocen el secreto de sus genes, por lo tanto acepta a su madre y padre, pero como en el caso de la doncella Hallagan, fue Bill quien la ayudó a dar a luz, fue el aroma de él el que percibió el bebé.

—Oh… —susurró el pelinegro, contento de que por esa gracia del destino, el pequeño Thomas lo aceptara como alguien de su familia.

—Cuando termines con tu ronda, te puedes retirar, Bill —comentó el doctor Hans al ver la hora en su reloj de bolsillo—. Sé que hoy tendrás una noche ajetreada, será mejor que descanses antes.

—Pero no me gustarí…

—Ya casi no hay enfermos, Bill. “Haz lo que te ordena el doctor” —agregó el rubio con la frase que siempre utilizaban en sus pacientes.

&

El atardecer había llegado y todos en la mansión Kaulitz se preparaban para cenar. Tom había terminado de lavarse el sudor del día, mientras Bill jugaba con Adam hasta dejarlo totalmente cansado y así no notara los cambios de su hermanito.

—¿Estás bien? —preguntó el pelinegro a su amado, en la tranquilidad de su cuarto, mientras terminaba de trenzar su cabello—. Te noto callado.

—Es que las lunas llenas me ponen nervioso. —Bill le dio un golpecito en el hombro.

—Claro que no. Cuéntame ¿qué te tiene así? —Insistió el menor.

—Georg vino a verme a la herrería esta tarde. —Comenzó con su relato, Bill se sentó en la cama junto a él—. La búsqueda de Ixchel continúa sin dar resultados, pero llegó un comunicado de que el “fantasma”, que misteriosamente desapareció el mes pasado, había atacado el pueblo vecino unos días atrás.

Bill se tensó de inmediato, cosa que Tom notó. Para tratar de calmarlo, lo tomó por la cintura y lo puso en su regazo.

—Estaremos bien. Geo solo me lo contó para que estuviera alerta, no significa nada, no sabemos si Ixchel está ligada al “fantasma”. —Mintió, porque justamente el sheriff le había contado sus sospechas de que ambos casos estaban relacionados. Listing, pensaba que Ixchel, era la persona que se encargaba de proteger al “chupa cabras”, que en su opinión solo era un pequeño hombre lobo, o quizás, un metamorfo en crecimiento.

—¡La cena está lista! —Gritó Adam, entrando de golpe en la habitación y viendo como sus padres estaban abrazados, agregó—. Ya podrán besarse más tarde, ahora me muero de hambre. —Se tocó la barriguita, haciendo reír a sus dos padres.

&

Más tarde esa noche, Tom revisó bajo la cama de Adam, asegurándole que no había monstruos y que él estaba en casa para protegerlo a él, a papi Bibi y a todos los demás.

Estando solos en la primera planta de la casa, Bill cogió a Thomas en sus brazos y salió con él al patio trasero. La luna estaba cubierta por unas nubes, pero eso no importaba para estos seres, quienes al sentir su influencia, cambiaban de forma.

—¿Cuándo crees que pueda controlar los cambios? —preguntó Bill, mirando como lentamente comenzaba la metamorfosis.

—No lo sé, mis recuerdos son muy vagos, además como estuve prisionero con tu padre, no sé si me transformaba por descontrol o él me obligaba a hacerlo por medio de sus torturas.

—¿Crees que a él le duela? —Hizo una mueca de angustia—. Es que es tan pequeño.

Tom sonrió al ver la preocupación de su amado por el lobezno y contestó.

—No creo que sufra, en mi caso no recuerdo de haber sufrido al transformarme.

Una vez finalizado el cambio y con ayuda de las antorchas que tenían alrededor, ambos padres pudieron ver el singular color del pelaje de la criatura, era una mezcla de café con blanco. Bill no podía concebir otra palabra más que “adorable” para describir al pequeño. Se recostó en el pasto, junto a Tom, mientras Thomas olisqueaba su alrededor, reconociendo el paisaje, dando pasos temblorosos que como humano no podría hacer sino hasta muchos meses después.

El pelinegro soltó suspiros de agrado, mientras la mano de su amado acariciaba su cintura y el pequeño Thomas se acercaba hasta ellos, para darles lamidas de agradecimiento por todos los cuidados que le había proporcionado en su escasa existencia.

De pronto, el pequeño lobezno detectó algo con sus desarrolladas fosas nasales y alejándose de su familia, se fue a investigar. Bill sonrió al verlo caer repetidas veces, tratando de correr hacia aquello que su nariz percibía.

—Creo que ha olido algo bueno.

—Quizás sean las sobras del pollo que Amanda dejó para el perrito que viene de noche.

—¡Mierda, tienes razón! —Bill estaba listo para ponerse de pie, cuando la mano de Tom se enroscó en su cintura y lo atrajo de vuelta al piso, donde devoró sus labios.

—Déjalo conocer el mundo, Bill.

—Pero se puede ahogar con los huesos del pollo, o tal vez el perro lo muerda, o…

Los labios del trenzado volvieron a poseer los suyos, para calmar a su amado, quien estaba actuando como un padre sobreprotector.

—Relájate, está dentro de la casa, nada malo le ocurrirá aquí.

Bill recordó al fallecido don Neme y arrugó el ceño, así que el mayor agregó—. Ahora yo estoy aquí, yo derrotaré a los monstruos. —El pelinegro sonrió y levantó el rostro para besar al lobo, quien correspondió con pasión.

Pero al parecer, la noche de luna traía sorpresas y el pequeño Thomas comenzó a gruñir a la distancia, incluso trató de forzar sus cuerdas, emitiendo un aullido sonoro, logrando captar la atención de su padre.

—Iré a verlo. —Tom sintió que el vello de su nunca se erizaba, pero no quiso asustar a su amado—. Quédate aquí, ¿está bien? Volveré porque quiero más besos. —Le guiñó coquetamente y se levantó, caminado en dirección de su hijo adoptivo.

No habían transcurrido ni dos minutos, cuando un ruido llamó la atención del pelinegro, quien se sentó de golpe, sintiendo un ligero pinchazo en la espalda.

—¡Qué rayos!

—Hola Bill —dijo una voz que hizo estremecer al doctor.

—Ixchel… ¡TOM! —Gritó a todo pulmón.

&

Entre tanto en el pueblo, el sheriff Listing fue sorprendido por una visita inesperada.

—¿Entonces, su nombre es “Gran Jefe”? —indagó, mirando fijamente al hombre frente a su escritorio.

—Así es como me conoce todo mi pueblo, tengo un nombre sagrado, el cual no debe pronunciarse en cualquier ocasión —respondió el anciano, con total tranquilidad, desconcertando todavía más, al joven policía.

—¿Y cuál es el delito que quiere denunciar?

—Homicidio. —La oficial Tappe estaba detrás de la puerta. Georg iba a permitir que entrase a la entrevista con el hombre, pero por sus raras costumbres, el indio dijo que ella no podía estar en su presencia, por lo que permaneció allí, oculta pero atenta a sus palabras.

La mujer había notado algo peculiar en la vestimenta del “Gran Jefe”, un símbolo que era muy similar al descubierto en la mano de don Neme, cuando fue asesinado, por esa razón se sintió tan alterada al oír la palabra “homicidio”. Salió del cuartel y elevó la vista al cielo, luna llena. Haciendo caso de esos presentimientos que solo las mujeres poseen, subió a su caballo y gritó al hombre que estaba de turno esa noche.

—Si no llego en una hora, ve a toda velocidad a la mansión Kaulitz, dile a Georg lo que te mandé. ¡Y ve con refuerzos! —Gritó, cuando ya había comenzado el galope.

Su mente se debatía, no sabía si estaba actuando por impulso, pero si solo era una coincidencia, no perdería nada más que un día de burlas con Listing, sin embargo, si tenía razón, una nueva vida podría estar en peligro en la familia Kaulitz.

&

El trenzado escuchó el grito desgarrador de su amado y volvió sobre sus pasos. Quizás Thomas había olido extraños y por eso aullaba. Si eran ladrones, se arrepentirían de atacar esa casa, no perdonaría a nadie que se atreviera a asustar a su familia.

Al llegar al patio trasero, se congeló. Allí, como dueña y señora, se encontraba Ixchel, portando una ballesta, apuntando a su Bill.

—¡Detente! —Gritó el lobo, desesperado al ver que su pelinegro temblaba.

—Oh, pero miren nada más, el lobo feroz ha venido al rescate de Caperucito. —Su voz estaba cargada de ironía y rabia contenida—. Lástima que ya sea demasiado tarde, tu dulce chico de la capucha negra ha sido envenenado, pero a diferencia de los cuentos de hadas, no despertará con un beso de amor. Eso sería muy cursi, ¿verdad? Bill… morirá. —Bajó la ballesta y Tom saltó sobre ella.

—¡Maldita perra! —Gritó y quiso con todas sus fuerzas, golpear hasta matarla, pero se limitó a sacudirla contra el piso, con los ojos llorosos por la frustración—. Te pudrirás en la prisión. —Gruñó y se levantó, cogiéndola fuertemente. La arrastró con él, hasta una biga de la parra y la ató a ella.

—¿Tomi? —El aludido escuchó la voz de su amado, tan débil que sintió un puñal en el corazón. Volteó justo en el momento en que se desplomaba al piso.

—¿Bill? —Corrió a su lado y lo sacudió con cuidado. Notó que tenía la frente perlada de sudor y su piel ardía en fiebre—. ¿Bill, mi amor? —repitió, pero no había respuesta. Se levantó y al tratar de cargarlo en sus brazos, notó que tenía un pequeño palito en la espalda. Lo retiró y vio que era muy pequeño, pero con una punta, que tenía un color y olor extraños.

Las palabras de Ixchel cobraban sentido, la muy maldita había envenenado a su pequeño. Debía salvarlo, debía evitar que algo malo sucediera, debía ayudarlo, pero ¿cómo? Con una idea luminosa en la mente, el trenzado corrió a la casa, con Bill en brazos y llamó a Amanda.

—Voy por Gustav.

&

El “Gran Jefe” había dudado mucho antes de tomar la decisión de pedir la ayuda del policía, pero al enterarse de que tenía tratos con el lobo Tom, entonces creyó que también comprendería sus intensiones.

—¿Me está diciendo que su raza india, está en conflicto con este grupo de gitanos y que ellos han comenzado a atacarlos creando híbridos, a base de drogar a metamorfos y hombres lobo?

—A grandes rasgos, es así.

—¿Me está tomando el pelo? —Georg debía ponerse duro, sin embargo, sólo estaba pidiendo más detalles, porque lo que el hombre decía, coincidía con las investigaciones que él y la oficial Tappe, había descubierto sobre Ixchel y el “fantasma”

—Verá sheriff, nosotros siempre hemos sido adoradores de la luna, al igual que ellos, pero en su lucha de poder, se infectaron accidentalmente con el virus de los licántropos y al descubrir su nueva fuerza, quieren exterminarnos, utilizando esa misma fuerza bruta —explicó el “Gran Jefe”—. Pero nosotros hemos descubierto una forma de detener su maldad.

—¿Y cuál es esa forma?

—Los metamorfo. —Georg contuvo la respiración—. Esa raza antigua es mucho más poderosa que los hombres lobo, porque no necesitan herir a alguien para convertirlo, pueden fecundarlo y cuando un bebé metamorfo crece, es diez veces más poderoso que un licántropo promedio.

—¿Esa fue la razón por la que Ixchel se acercó a Tom Kaulitz?

—Exacto… ella. —Suspiró—. No solo ella, todo nuestro pueblo esperaba un hijo del metamorfo Kaulitz, se preparó el ritual sagrado, ella fue asignada porque es una chica muy atractiva, una presa a la que el hombre no se podría resistir, pero él…

—Está enamorado.

—Exacto —repitió el anciano—. Hicimos el ritual, justo en el tiempo de maduración sexual del metamorfo, como una forma de tentarlo y seducirlo a fecundar a nuestra doncella.

Todos los hombres lobos comunes de nuestra tribu llegaron para dar su consentimiento al metamorfo que fecundaría al futuro líder de la manada. Todos estuvieron de acuerdo.

—Excepto uno. —Georg recordó lo que Tom y Gustav le relataron, sobre la vez que Tadeus utilizó el péndulo con el trenzado, para ayudarle a recuperar la memoria.

—Aquiles, es el actual líder, su hijo también tenía la habilidad de Kaulitz, él también es un metamorfo, pero él…

—¿Qué?

—Es un chico rebelde, testarudo y muy impulsivo. Como “Gran Jefe” decreté que él no estaba calificado para engendrar al futuro líder.

—¿Dónde está ahora?

—Está muerto.

—¿Eh? —Georg se rascó la cabeza, tratando de procesar todo lo que estaba escuchando—. ¿No dijo usted que los metamorfo son más poderosos que los licántropos? —El viejo asintió—. ¿Y cómo es que un ser así de poderoso está muerto?

—Tom lo mató.

—¡¿Qué?!

—Seguramente, tampoco puede recordar eso. Yo personalmente sellé su memoria, para que no sintiera culpa, porque cuando rechazó a Ixchel en las montañas, supe que él tenía un corazón noble y ya había ensuciado sus manos una vez por causa de una venganza, no permitiría que destruyera su vida con una culpa que no debía cargar.

—Sigo sin entender.

—El hijo de Aquiles llegó antes a Berlín, sus intensiones eran destruir a Tom, pero cuando estuvo aquí poseyó a una doncella lugareña, alegando que era su deber engendrar un futuro líder, porque él había pertenecido a la manada toda su vida, a diferencia de Tom, quien era solo un aparecido.

—Él es el padre del bebe de la chica Hallagan. —El anciano arrugó el ceño, tal vez no pensó que el bebé efectivamente había logrado sobrevivir al parto—. Continúe, por favor.

—Antes de emprender el viaje a las montañas, Tom se enfrentó al hijo de Aquiles y lo destruyó. La diferencias de poderes era abismante, Tom es muy poderoso, lo cual confirmó mi teoría, su hijo debía ser el futuro líder.

—¿Cómo es que Tom continuó con su viaje, siendo que acababa de asesinar a alguien? Eso es completamente opuesto a lo que él haría.

—Tom estaba embrujado, el hechizo estaba en marcha, él no habría podido hacer nada, las hierbas alucinógenas estaban destinadas a sacar toda la naturaleza animal de Tom, él luchó y ganó la batalla y como premio, debía aparearse con nuestra doncella. Pero eso nunca se realizó. Lo único que yo podía hacer, era borrar sus recuerdos, para que nunca recordara algo que jamás llegó a suceder.

—Pero Ixchel siguió con el acoso. —El castaño, se había puesto de pie y caminaba de un lugar a otro en su oficina.

—Así fue. Ixchel tomó al hijo de su hermana y emprendió el camino de regreso a Berlín, en una caravana vecina. Sin embargo…

& Continuará &

por MizukyChan

Escritora del fandom

Un comentario en «The devil Inside 20»
  1. ¿Sin embargo qué…? ¿Qué pasará con la loca de Ixchel? Envenenó a Billito, ¿Creen que Gus pueda salvarlo? El “Gran Jefe” le contó toda la verdad a Georg, pero ¿podrán hacer algo para arrestarla? Porque si le está contando lo del homicidio, es porque la está entregando ¿o no? No se pueden perder los últimos capítulos.

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