Diabulus in Musica

Notas de MizukyChan: Estaba escuchando la canción de Mago de Oz “Diabulus in Musica” junto a mi colega más joven y de la nada ella dijo. ¿Y sabías que existe realmente ese “acorde maldito”? Yo me quedé o.0? Y me puse a leer algunas cosillas. Como que originalmente en latín se llamaba “Diabolus in música”, nombre que recibió por parte de la iglesia, porque era un intervalo musical que sonaba siniestro y macabro al que lo escuchaba, por lo tanto el diablo podía entrar a este mundo, usando la música como un portal. Por eso este micro-cuento aparece como “Basado en…”

«Diabulus in Musica»

Todo comenzó lanzándose palabrotas al azar, cosa común entre los Kaulitz y los G’s, nadie sabía las repercusiones que sus niñerías de siempre traerían.

—… y todos sabemos que no tienes talento, Tom. Bill canta bien y tiene una cara bonita, pero tú… no eres capaz de hacer un solo de guitarra que llegue al corazón de la gente.

El resto de las voces cesó de golpe y el ambiente se puso increíblemente tenso. Georg le dio una mirada a su colega rubio, que claramente decía “ya cállate”, pero no lo hizo…

—La única razón por la que las niñitas gritan en tu solo con Geo, es por eso, Tom, porque son niñitas, chicas moja bragas por tu linda cara y cuerpo bronceado, pero de no ser por los arreglos electrónicos, tu guitarra sería simple basura de aficionados.

Bill abrió muy grandes los ojos y se llevó una mano a la boca. Fue entonces cuando Gustav supo que la había cagado hasta el fondo, pero estaba tan furioso, que prefirió salir de allí y pedir disculpas más tarde. Geo lo siguió sin decir una palabra.

Bill se quedó rígido, si había una cosa que en verdad lastimaba a Tom, era que menospreciaran su trabajo como guitarrista, porque pese a no haber tenido estudios de conservatorio, él siempre ponía todo el corazón en sus composiciones e interpretaciones ya fuera en escena o no.

—¿Tom…? —llamó con la voz suave.

El gemelo mayor giró lentamente en dirección a su hermano y preguntó—. ¿Crees que sea cierto? —Bill guardó silencio meditando su respuesta, sabía que su hermano tenía el orgullo herido y un comentario al azar, lo deprimiría—. ¿Bill?

—Claro que no, Tom. Gustav solo lo dijo para enfadarte. No te diste cuenta de que era una broma. —Sonrió, tratando de echar todo a la risa—. Los jodimos bastante esta noche, por eso se pusieron densos.

—¿Lo crees?

Pero no esperó respuesta, salió a paso veloz y se metió en su propia habitación, cerrando la puerta con llave.

Al día siguiente, Tom no abandonó su cuarto, sorprendiendo y preocupando a todos, especialmente a los G’s, quienes se sentían culpables por el vómito de palabras expresadas al calor de la ira.

No importaron las veces que Bill golpeó su puerta, pidiendo entrar, o las veces que sus amigos le ofrecieron disculpas o comida, como ofrendas de paz. El trenzado simplemente no salió.

El segundo día fue igual, a puerta cerrada, con la diferencia de que pudieron escuchar los acordes de la guitarra de Tom. Primero las melodías de los temas de Tokio Hotel, pero a medida que el tiempo transcurría, los temas mejoraban increíblemente, incluyendo riffs más roqueros y vibrantes, que te ponían la piel de gallina.

Bill notó que Gustav asentía y sonreía y en más de una ocasión le oyó decir “cool”. Pero él no se sentía a gusto, si bien era cierto que las melodías parecían haber mejorado, no mostraban la verdadera esencia de Tom, la música que sonaba no tenía corazón, era una perfecta ejecución de notas, pero sin alma.

Finalmente al tercer día, Tom dejó su habitación, vestía ropa negra, sus trenzas perfectamente arregladas y las mejillas levemente hundidas.

—Buenos días. —Saludó alegremente Bill, tratando de abrazar a su gemelo.

—Buenas. —Saludó de vuelta el trenzado, sin sonreír.

El pelinegro se petrificó cuando vio de frente a su hermano, sus ojos estaban opacos, sin brillo, sin vida. Pero ahí estaba Tom, comiendo, hablando, interactuando con los demás, como si la pelea jamás hubiese acontecido. Sin embargo, ese no era Tom, su Tom.

—¿Qué has hecho con mi alma gemela? —preguntó Bill, tomando las manos del mayor.

—La he vendido.

& Fin &

Obviamente la gente de la Edad Media era muy rara y para ellos todo era diabólico, además ustedes vieron el video que mostró Tom, depende de las ondas o vibraciones que emitas con la música, puedes formar dibujos o estresar a la gente. Pienso que el rock (por ejemplo) es más un estrés musical que una posesión demoniaca, ¿no creen? Gracias por venir a leer.

Escritora del fandom

2 Comments

  1. Fue increible, lo que unas palabras dichas en el calor de una pelea te pueden obligar a hacer.
    Buena historia.

    • Es cierto, lo que se dice al calor del momento nos puede llevar a hacer cosas que no pensamos.
      Gracias por leer y comentar.

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