El Club

Notas: Este fic está ambientado en un club o bar de los años 50, aunque la canción es mucho más moderna jijiji. Creo que deberían ver el video antes de leer.

Tom tiene el cabello corto y barba incipiente, imagínenlo usando un traje como el del banner. Tiene unos 30 años. Bill es el guapo pelinegro de los 18, pero sin maquillaje, aunque eso no le quita la sensualidad. Espero disfruten su lectura.

Fic de MizukyChan

El Club”

Thomas acercó la copa a sus labios, sin apartar la mirada de la belleza que se deslizaba sobre el escenario, sintiendo el ardor de la bebida descendiendo por su garganta y la calidez que burbujeaba en su vientre, que nada tenía que ver con el licor.

Con el sombrero sobre la mesa, no tenía como disimular la expresión de lujuria que sin duda debían tener sus ojos al recorrer cada movimiento de la delicada criatura que caminaba sobre aquellos tablones, destilando erotismo tanto con sus pasos como con su hermosa voz.

No quería voltear el rostro, para no perder detalle del delgado cuerpo balanceándose suavemente al compás de la sensual melodía, sino porque tampoco quería cabrearse con las miradas lascivas que el resto de los hombres dirigía hacia el fondo del club y aunque era posible que el objetivo de aquellas miradas fuera distinto al suyo, no podía evitar sentir la chispa de celos quemando sus entrañas cada vez que William subía al escenario.

William acompañaba a Charlotte todas las noches de viernes en el club más famoso de la ciudad, el jazz se había vuelto la sensación del momento y Charlotte su mejor y más bella representante a nivel vocal, pero William, siendo hijo del alcalde y prácticamente una celebridad, aumentaba considerablemente la clientela del club, quienes elogiaban la calidad de su voz, guardando para sí mismos los halagos a su apariencia para no provocar una impresión equivocada.

A Thomas no le importaban los recatos sociales, pero sabía que su moreno debía guardar las apariencias por las amistades políticas de su padre.

Sabía que te encontraría aquí —dijo una voz a su costado.

A regañadientes Thomas giró el rostro, viendo como su primo, Georg, se sentaba a su lado y levantaba una mano, pidiendo una copa.

Ahora no, Geo, estoy ocupado —dijo con los dientes apretados, volviendo su completa atención al centro del escenario, donde Bill comenzaba una nueva canción.

Birds flying high. You know how I feel

Thomas se estremeció con el vibrato de la canción, recordando que William alcanzaba esos tonos cuando lo acariciaba con delicadeza, preparando su cuerpo para recibirlo en él.

Sun in the sky. You know how I feel

Oh, claro que Thomas sabía cómo se sentía. William era lo más delicioso que había probado en su vida. Pecado, le habrían dicho los creyentes. Pecado era una buena palabra para él, aunque tampoco alcanzaba para definirlo en su totalidad. William era…

Ese chico es un problema —dijo la voz de Georg a su costado y Thomas tuvo que apretar los dientes y los puños, para no golpearlo ahí mismo.

Y tú dices eso porque… —susurró Thomas, dando otro sorbo a su bebida, sin apartar los ojos del pelinegro.

Oh, no lo digo yo —respondió el castaño, recibiendo su bebida, otorgando a la mesera una sonrisa canalla que posiblemente le garantizaría compañía esa noche.

Thomas bajó su copa con más fuerza de la que debió, ganándose una expresión de regaño de su primo—. Justamente por eso.

No, Geo. No empieces ahora.

El jefe lo dice —agregó Georg, desestimando las palabras del otro—. Tendremos acción esta noche.

Es mi noche libre —alegó Thomas, notando la expresión preocupada en la mirada de William, quien lo veía fijamente sin dejar de cantar.

And I’m feeling good. I’m feeling good

Charlotte lo acompañaba, danzando sensualmente a su alrededor, atribuyéndose con descaro la letra de la canción del pelinegro, como si él cantara para ella, como si ella fuera la razón de su nueva vida, de que se sintiera bien, cuando Thomas sabía que no era así, que sólo él era capaz de hacer que el chico se sintiera bien, que se sintiera vivo, porque él mismo se sentía de esa forma en su compañía, oyéndolo cantar, oyéndole gemir, haciéndole el amor.

No hay noches libres cuando el jefe da una orden —dijo Georg, recalcando la palabra jefe, porque el tío dejaba de ser pariente cuando había que trabajar, cuando daba órdenes—. Esta noche tendremos acción.

Entiendo.

It’s a new dawn. It’s a new day. It’s a new life

Thomas alzó la mano, pidiendo otra copa, que vació por completo de un trago cuando llegó. La voz de William erizaba su piel, la anticipación de ver al pelinegro junto a la adrenalina del golpe que darían esa noche, hacía que deseara levantarse y golpear algo, pero a estas alturas, después de años de experiencia, sabía cómo controlarse. No podía llamar la atención, no en ese lugar, especialmente no en el club.

Pasó la mano por su cara, sintiendo el raspado de su barba incipiente, sabiendo lo mucho que a William le gustaba. Tragó pesado, la canción estaba terminando y las ganas de abrazar al chico lo consumían por dentro. Tocó el nudo de su corbata, sabiendo lo bien que se veía, había estado un tiempo frente al espejo ajustando su camisa y cada pequeño detalle para verse atractivo, no, irresistible para su cantante favorito.

I’m feeling so good. I feel so good.

Los últimos acordes sonaron y Georg palmeó su hombro al levantarse—. Te espero afuera. No tardes.

Thomas aplaudió junto a la multitud, sin poder evitar que una sonrisa se expandiera por su cara. Cuando la orquesta prosiguió con la música y todos los ojos se volcaron a las curvas de Charlotte, Thomas se levantó tranquilamente, pagó sus tragos, dejando una generosa propina a la guapa mesera y salió del club, ocultando su identidad bajo el sombrero. Caminó hacia el costado de la calle, que conducía directamente al camarín de los cantantes. Llamó dos veces seguidas y luego de un silencio, dos más, como señal de su presencia. La puerta se abrió y, sin dudarlo, entró.

Thomas —la voz de William lo recibió como una caricia.

Has estado encantador esta noche —dijo el mayor, a modo de saludo.

Ni siquiera me has puesto atención —reclamó el pelinegro, usando su arma más poderosa, su puchero marca Kaulitz—. Has hablado con tu primo toda la canción.

Thomas exhaló—. Ni lo digas, a veces Geo es una verdadera molestia —se disculpó y giró, notando un bello ramo de flores junto al espejo de William—. Veo que has recibido mi regalo.

El menor sonrió bellamente y acarició las flores con suavidad—. Son hermosas.

No tanto como tú —agregó Thomas, ubicándose detrás del pelinegro, abrazándolo por la cintura, dejando un suave beso en su cuello—. Tengo que irme. El jefe me ha asignado un trabajo.

William giró en el abrazo y lo miró largamente con el ceño apretado—. Juré que no me metería en tus asuntos, Thomas. Juré que tampoco me metería en los asuntos de mi padre. Pensé… ingenuamente creí que podría tener esta aventura contigo en secreto, sólo siendo un cantante del club, pero…

Thomas apretó el ceño y ladeó la cabeza ante las palabras del chico—. ¿De qué estás hablando?

Sé lo que haces, Thomas, lo he sabido desde hace un tiempo —respondió William—. Son los beneficios de ser el hijo del alcalde y de gustarle al jefe de policía —agregó, haciendo una mueca que hizo sonreír al mayor.

¿Y eso cambia las cosas? ¿Lo que siento por ti, lo que sientes por mi?

No, pero cambia mis prioridades —Thomas apretó más las cejas, sin entender—. Mi padre y la policía tienen un soplón en tu grupo y les han tendido una trampa para esta noche, por eso estaba feliz de verte en el público, porque no estarías ahí durante la redada, pero ahora…

Debo advertirle a los demás.

Envía a tu primo, pero por favor, no vayas, Thomas. No quiero que te pongas en peligro.

Thomas lo envolvió en sus brazos y suspiró en su cuello—. La canción de hoy fue hermosa, William —dijo cambiando de tema—. ¿Volverás al escenario?

El pelinegro sonrió y asintió—. Dos veces más.

¿A qué hora terminarás?

A media noche, como cada viernes —respondió, bajando la mirada, coqueto.

¿Alguien te recogerá a esa hora? —Preguntó el mayor, pasando las manos por los brazos del joven, quien alzó la vista y lo miró directo a los ojos, negando con la cabeza—. Bien, cúbrete bien y pasaré por ti.

William sonrió y llevó las manos al rostro de Thomas—. ¿Me darás un adelanto de lo que haremos esta noche?

El mayor correspondió su sonrisa y se acercó lentamente hasta rozar sus labios, dejando que su aliento cosquilleara en los de William, hasta que no pudo contenerse más y lo besó intensamente. El beso fue correspondido con creces, dejando a ambos con la respiración entrecortada y un leve problema en los pantalones.

Pasaré por ti a medianoche.

No me dejes esperando, Thomas, o no cantaré para ti el próximo viernes.

El mayor se separó con dificultad del cuerpo más delgado y volvió a cubrirse con el sombrero, saliendo del lugar tan furtivamente como entró.

&

A media noche, un vehículo amparado por la oscuridad, recogía al bello cantante de cabellos negros, quien sonreía al escuchar las maldiciones de los policías del club que ahogaban su rabia en la bebida, tras el fiasco en su redada.

Te dije que sería puntual —dijo Thomas, sonriendo a su coqueto cantante.

A veces era bueno tener de amante al hijo del alcalde.

& FIN &

Vaya, hace tiempo que no escribía nada para este fandom. Con todas las payasadas de Tom y Bill, no tenía ganas, por eso sólo me había dedicado a traducir. Sin embargo no pude resistirme a escribir algo ambientado en este tiempo, o mejor dicho en este club, aunque fuera corto y sin mayor trama, me sentí bien al hacerlo. Espero lo hayan disfrutado.

Escritora del fandom

8 Comments

  1. Excelente ! me encanto ! gracias mi hermosa Mizuky por este bellisimo one shot 1 besos !!!

    • Mil gracias por el apoyo, Julie, como siempre eres un sol y me animas a seguir con esto. MUAK

  2. Tom era un mafioso!!! Ayy me lo imaginé con esa ropa y ufff guarismo el gansgter! Ojalá te animes y nos cuentes otra historia con este par algo así cómo esos estremecimientos de los vibratos de Bill al ser poseído por Tom (simple curiosidad nomas xd)
    Te entiendo. .los ánimos están por los suelos pero el mundo del fanfic es un perfecto escaparate!
    Gracias Clau ♥

    • Por pura curiosidad no mas, jajajajaja, me mataste con eso, Ady. Gracias como siempre, por tu apoyo y quizás, en algún otro momento, les cuente otra historia con Tom luciendo esas ropas antiguas que seguro le quedan muy bien.

  3. Hermoso, gracias por escribirlo y compartir con tod@s nosotr@s. Ánimo, yo amo a ese par y las historias escritas sobre ellos son mis unicas favoritas, indiferentemente de lo que ocurra en la realidad.
    😘🙌🙌🙌🙌

    • Cierto, a veces es mejor cerrar los ojos y disfrutar de la magia de los fics.
      Besos y gracias por el apoyo.

  4. Con las tonterías que hacen nadie tiene demasiado ánimo para nada…
    Ignorando ese aspecto negativo, este one shot definitivamente es entretenido y la trama da para un mayor desarrollo (tanto en otros oneshots como en una historia larga).
    Y ¿quien sabe? Se podrían relatar aspectos más «íntimos» de sus vidas, según lo poco que dice Tom, es MUY interesante, y ni que decir intenso!

    • Jajajajaja, sí, Ady también me dijo que podría relatar uno de esos encuentros jajajaja. Es cierto, quizás más adelante. Y también es cierto que leer un fic de los chicos en esos tiempos sería genial, yo lo leería, pero sobre escribirlo…mm, bueno, habrá que esperar a ver qué dice el tiempo.
      Gracias por el apoyo y el comentario.

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