Angry sex

Este fic no tiene mayor trama, porque es sólo una excusa para meter a este par a la cama jajajaja. La verdad lo imaginé después de ver unas fotos del IG de Bill, las dejaré en las notas finales. Disfruten su lectura.

Fic Twc/Toll de MizukyChan

Angry sex”

Tom estaba cansado y cabreado, muy cabreado. Estaban increíblemente retrasados con la promo de Dream Machine, ni siquiera habían dado las fechas para LATAM y Bill seguía perdido en su círculo de amigos de la moda. Pero eso no era lo peor, lo peor es que había tenido que jugar a ser el novio perfecto y el papá ideal de una nena que ni siquiera se parecía a él. No es que tuviera algo contra ella, la chiquilla era adorable, como todos los niños —aunque dijera lo contrario a la prensa—, pero había algo que simplemente no hacía clic. Probablemente era el hecho de estar obligado a estar con ellos.

Para empeorar todo, no pudieron rentar un coche y ahora debía viajar en la parte de atrás del uber junto a Bill, quien no paraba de tontear con su maldito celular. Maldición, como le estresaba ir en el asiento trasero.

Ni siquiera la vista le hacía calmar la ira que burbujeaba en su interior. Todo esto era culpa de su maldito gemelo.

¿Puedes dejar de tontear con eso? —gruñó, sin desviar la vista de la ventana. Demonios, si tan sólo sus bebés estuvieran aquí…

¿Por qué, señor ya no tengo trece por eso no uso WhatsApp?

Tom arrugó el ceño y decidió ignorar el comentario burlesco, porque de lo contrario lo golpearía ahí mismo. Mantuvo la vista pegada a la ventana y trató de contar hasta diez en su mente.

1, 2, 3…

Te recuerdo que desde hace bastante tiempo, tú te lo pasas tanto en el teléfono, como yo.

Tom se pasó una mano por la cara, deteniéndose en el número 4 y exclamó—. ¡Es por el puto trabajo, Bill!

Yo también trabajo, ¿sabías?

¿Ah, en serio? ¿Pues ya le escribiste a la productora de Chile, para ver en que Arena nos van a instalar esta vez?

La cara de confusión de Bill sólo lo cabreó más.

¿Chile no es algo picante?

Serás idiota, Bill. Chile, el país, no el aderezo picante. ¿La fashion week te volvió imbécil o qué?

Tom decidió ignorar la risita del menor al mirar el nuevo story de Natalie en su IG. Empuñó la mano, de verdad quería golpearlo.

Demos a las fans algo de qué hablar.

No te atrevas a poner una twin selfie, porque te juro que…

Uy, que miedo…

Con el sonido de la cámara, Tom volteó y le dio un fuerte golpe en el brazo, justo cuando el vehículo se detenía frente al hotel—. ¡Me largo!

Si Bill quería tontear, que al menos se encargara del transporte.

Caminó hasta la recepción y pidió que no lo molestaran y que un botones ayudara a Bill con las maletas. Después de todo, el menor sería bastante capaz de enviar sus cosas en el uber, con tal de cabrearlo más.

Dio pisotones hasta el ascensor y se negó a mirar su reflejo en el espejo, prefirió ver hacia abajo y arrugó el ceño al notar la pequeña mancha café en su pantalón, obsequio de la nena que, por cosas de niños, derramó su helado sobre su pantalón favorito.

¡Mierda! —Notó que su voz sonaba cada vez más a gruñidos y apretó los puños.

Cuando las puertas se abrieron, caminó por el pasillo desierto hasta su habitación y entró, quitándose la ropa. Necesitaba enfriarse, quitarse esa rabia si no quería terminar haciendo daño a su hermano. No estaba seguro si las MagicStrips de Natalie funcionarían con morados de golpes.

Abrió la ducha, mientras se quitaba las últimas prendas y se metió bajo el espray del agua. Se quedó ahí unos veinte minutos y cuando salió, se sentía mucho mejor, pero su calma se evaporó tan pronto salió del baño.

¡¿Qué mierda haces aquí?! —La ira que sintió al ver a Bill jugando con su celular, lo cabreó sobremanera.

Vine a ver qué te pasaba, me pegaste recién, idiota. Y el chofer del uber nos reconoció —Bill se levantó y le dio un fuerte empujón al mayor, quien dio un paso atrás.

Pues te lo merecías —respondió Tom y devolvió el empujón, pero con más fuerza.

¿Y qué mosca te picó? —Bill arrugó el ceño, pero tenía un toque divertido en la voz, cosa que enojó más al barbudo—. A, no me digas. Ya sé cuál es la mosca.

Tom empuñó la mano y golpeó. Afortunadamente, el golpe fue al hombro de Bill y no a su cara.

¡¿Qué mierda, Tom?! —Bill estaba tan cabreado como él a estas alturas, y no se quedó atrás, tiró su teléfono a la cama y le dio un golpe en el pecho a su gemelo, quien endureció la postura, esperando el contra-ataque.

¡Me tienes harto! Toda esta mierda que has inventado, me tiene harto —respondió el mayor, estirando la mano, quitando de un golpe la gorra “High as fuck” que el rubio todavía tenía puesta.

Bill dio un salto y se arrojó contra Tom, quien trastabilló, pero lo empujó de vuelta, dando zancadas por la habitación, para alejarse del menor que se había puesto como loco.

Si tanto te hartaba la idea, pudiste decir NO en su momento. No me culpes de todo esto.

Bill volvió a lanzarse sobre Tom y ambos cayeron a la cama, pero esta vez, el mayor levantó el brazo y golpeó a Bill en la barbilla. Los ojos del cantante se llenaron de lágrimas por el golpe, pero apretó la mandíbula y también golpeó a Tom, pero en un costado.

¡Imbécil! —Gritó Tom y luchó por tirar a Bill de la cama, pero al hacerlo, perdió la toalla que cubría su cintura. Bill dio una mirada a su miembro y achinó los ojos con maldad—. Ni te atrevas —advirtió Tom, cubriendo sus partes nobles con las manos.

Si tan sólo pensaras con la cabeza y no con tu polla, podrías haber elegido a una modelo más joven y sin hijos, así tus bolas no estarían moradas por falta de sexo.

Bill escupió las palabras y se levantó, tirando golpes que Tom evitó, dando pasos hacia atrás.

La falta de sexo no es porque ella no esté dispuesta. Es porque YO no quiero.

Pero la respuesta no fue lo suficientemente rápida y Bill volvió a lanzarse contra él, cayendo los dos a la cama, ambos sujetando los brazos del contrario, para evitar más agresiones. Sin embargo, entre vuelta y vuelta, sus miembros comenzaron a rozarse, provocando una fricción que ambos conocían muy bien.

Te conozco tan bien, Kaulitz, que sé que mientes —gruñó Bill, logrando arañar el bícep del otro—. Apuesto a que la has dejado con anemia de tanto gastar energía en la cama.

Tom arrugó el ceño y logró rodar sobre Bill—. ¿Y qué me dices de ti? ¿La fashion week te dejó con las bolas azules?

El cantante arrugó el ceño y trató de golpearlo con la rodilla, pero sólo logró que sus miembros tomaran un nuevo ángulo, sacándole a ambos un jadeo.

Eso no te incumbe. Ya no te incumbe.

Tom embistió hacia abajo, creando más fricción entre ellos, mostrando su erección y sintiendo la del otro—. Me incumbe, claro que me incumbe.

No es cierto. Tú aceptaste esto. Tú has estado con ella —Bill escupió las palabras, mostrando los celos contenidos desde hace mucho tiempo.

¿Qué sabes tú? —Respondió enojado el mayor.

Lo veo en sus fotos, como te presume ante todo el mundo —Bill intentó seguir luchando, pero Tom lo controló y en lugar de golpear, continuó el movimiento de caderas, cosa que enojó más al cantante—. ¿Lo ves? —Dijo señalando con la cabeza a sus cuerpos unidos—. Sólo te importa esto.

Es la imagen que me obligaron a mostrar —se defendió Tom, pero sin quitar su agarre y volviendo a embestir contra el cuerpo vestido del otro.

Tú aceptaste esto, Tom.

¡Lo hice por ti, idiota! —Exclamó el mayor y bajó la cara, para besar a Bill, quien giró el rostro, enojado.

Mentiroso —gruñó de vuelta—. Y ya déjame. No quiero esto. No quiero estar contigo.

Tú eres el mentiroso —respondió Tom y se movió para apretar ambas manos de Bill contra la cama, sujetándolas con una y dejando libre la otra para abrir el pantalón de Bill y tocar su dureza—. Esto prueba lo contrario.

Tal vez me estoy acostumbrando a calentarme con cualquier polla, así como tú haces con cualquiera que te abra las piernas —Bill escupió las palabras, pero Tom sabía que no lo decía en serio.

Aprovechando la inmovilidad de Bill, Tom luchó por quitarle los pantalones, hasta que el menor reaccionó y volvió a moverse.

¿Qué mierda, Tom? Ya te dije que no quiero.

Pues te aguantas.

Bill abrió grandemente los ojos y levantó de golpe la cabeza, dándole con la frente al otro.

¡Auch! —Se quejó Tom y llevó ambas manos a su adolorida cabeza, cosa que Bill aprovechó para moverse y quitarse de su agarre. Pero no alcanzó a llegar muy lejos, porque Tom alcanzó a sujetar su playera y tiró de él, rasgando la tela en el proceso.

¡Mi ropa! —Gritó Bill, pero nuevamente estaba bajo el cuerpo de Tom, quien esta vez fue mucho más brusco, para terminar de arrancarle el pantalón.

No me rasguñes.

¿Y qué quieres, que deje que me tomes como si fuera esa tipa? —Bill escupió las palabras y continuó luchando con todas sus fuerzas, pero terminó más excitado que enojado.

Tom bajó la cabeza y le plantó un beso, pero cuando Bill abrió la boca, fue para buscar sus labios y morderlo con rabia.

¡Auch! —Se volvió a quejar.

No voy a dejar que me tomes así.

Tom detuvo sus movimientos y dejó que Bill se levantara, luego se puso de pie y caminó hasta él, estirando su mano para tomar la del menor, quien no se alejó.

Lo siento —dijo bajito—. Estoy muy frustrado con esto y te culpé de todo.

Bill dio un paso al frente y cerró las distancias entre ellos, besándolo con pasión. Tom correspondió el beso encantado y se aferró al cuerpo del cantante, abrazándolo con cariño, disfrutando del calor que provenía de él.

Yo también lo siento —se disculpó el menor, mirando a los ojos tan iguales a los suyos.

El mayor sonrió y Bill disfrutó de ver como el brillo llegaba hasta sus ojos. Se besaron otra vez y Tom dio unos pasos hacia atrás, para que ambos cayeran a la cama. Dejó a Bill bajo su cuerpo y lo miró con adoración, pasando una mano por su corto cabello rubio, saboreando ese momento de intimidad del que tan poco habían disfrutado últimamente. Besó sus labios y descendió por su mandíbula y cuello, dejando que sus cuerpos se amoldaran mientras él quitaba los rastros de enojo del cuerpo de ambos.

A tientas estiró una mano al cajón del velador, donde guardaba su frasco de lubricante y, con manos expertas, lo abrió y untó sus dedos.

Bill lo observó en silencio y asintió, permitiendo a Tom quedar en control. Dejó que el mayor lo preparara, respirando agitadamente con cada nueva intrusión. Era cierto que ahora tenía una reputación diferente a la de los dieciocho años, ya no decía que buscaba el amor verdadero para entregarse, ahora decía love who loves you back, y parecía que se había vuelto tan player como el mismo Tom de la juventud, pero la verdad distaba mucho de aquello. No se iba a la cama con cualquiera, de hecho llevaba varios días sin sexo, porque no le apetecía hacerlo sabiendo que eso le daría a Tom excusas para acostarse con la mujer de turno. No había nadie que le hiciera sentir como Tom.

Tom… —gimió cuando uno de los dedos del mayor tocó el punto exacto de su placer.

El mayor lo miró de vuelta, con su sonrisa dulce y sus ojos cálidos—. Aquí estoy.

No te vuelvas a ir, Tom.

No lo haré.

Tom lubricó su carne y entró lentamente en Bill, aguantando la respiración cuando el calor único del otro lo recibió. Se miraron el uno al otro y sonrieron. Toda la ira de minutos atrás, disuelta por esta nueva conexión.

Te amo, idiota —dijo Tom, bajando para besar los labios del menor, quien sonrió cuando Tom se alejó, manteniendo los ojos cerrados—. Todo lo que he hecho, lo he hecho por ti. Pero nunca olvides que a quien realmente amo… eres tú.

Bill abrió los ojos, sin perder su sonrisa—. Lo sé, porque te amo igual.

Tom se movió para comenzar el vaivén de sus cuerpos y Bill levantó las piernas para ayudarlo a deslizarse mejor. Sus respiraciones se agitaron y pronto, ambos brillaban de sudor. Bill gemía con cada nueva embestida y Tom disfrutaba de la presión que sólo el cuerpo de Bill ejercía alrededor de su carne.

Las embestidas se volvieron más rápidas y profundas, logrando que ambos gimieran roncamente. A Bill ya no le gustaba ser pasivo, pero disfrutaba mucho de ver a Tom así de excitado y agitado por él, sólo por él.

Cuando Tom se enderezó para sostener sus caderas y embestir más rápidamente, Bill bajó una mano y se acarició, sacando una sonrisa a Tom, quien seguía cada uno de sus movimientos con adoración. En cosa de segundos, llegó al clímax, echando la cabeza hacia atrás, mostrando al mayor lo mucho que había disfrutado de aquello. Tom cerró la boca, tragando pesado ante lo que presenciaba, nunca se cansaría de ver la cara orgásmica del rubio. Embistió fuerte y profundo, derramándose en su cuerpo, hasta quedar vacío.

No hay nada más maravilloso en el mundo que hacer el amor contigo —dijo Tom, abrazando a Bill, pegando la cara del chico a su pecho, para que escuchara que su corazón decía la verdad.

Tú eres todo lo que soy y todo lo que corre por mis venas —respondió Bill.

Y por tus nalgas —agregó el mayor, ganándose un manotazo en el estómago. Rió—. Te amo, Bill.

Y yo te amo a ti, Tom. Mucho. Tanto que no es sano.

No importa que no sea sano. Mientras me ames, todo está bien.

&

Al día siguiente debían cumplir parte de la agenda programada, pero ambos tenían sueño y ojeras por la agitada noche que pasaron juntos. Tom se cubrió con los lentes oscuros y Bill escogió sus atuendos, blanco y negro, yin yang; opuestos, pero perfectos el uno con el otro.

Salieron a la calle, caminando para evitar el tráfico, pero Bill se retrasaba por estar pendiente del celular. Tom arrugó el ceño y gruñó. El menor sonrió para sí mismo y levantó el aparato, para grabarlos en un pequeño video que subió de inmediato a su story de IG.

Bill, deja eso, que me enojas.

Bill lo hizo, pero volvería a sacar el celular. Si enojar a Tom terminaba con ellos teniendo angry sex, pues lo haría con más frecuencia.

& FIN &

¿Les gustó? Estas son las fotografías que me inspiraron para escribir esto. En la primera, según yo, Tom está medio molesto. Y la segunda es una captura del video del día siguiente.

Gracias por leer y sus comentarios me harán feliz.

Escritora del fandom

2 Comments

  1. Lo amé!!! Par de suertudos al tenerse el uno al otro 😍🥰

    • Pienso lo mismo que tú. Con matrimonio o sin él, ellos siempre se van a tener el uno al otro.
      Gracias por leer y comentar. MUAK

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